
El mercado de búnker en el archipiélago ha alcanzado una tensión crítica desde este 26 de marzo de 2026, con el VLSFO en Las Palmas situándose en los 867 dólares y el LSMGO escalando hasta los 1.365 dólares, mientras que el HSFO se posiciona en los 770 dólares. Esta escalada de precios en Gran Canaria y Tenerife viene acompañada de una parálisis operativa de facto, donde la disponibilidad para entregas inmediatas ha desaparecido por completo y los proveedores imponen un preaviso mínimo de 5 días para cualquier tipo de producto. La situación de los puertos canarios es de «embudo logístico», funcionando como el último refugio antes del hemisferio sur frente a una costa africana desabastecida y un Estrecho de Gibraltar bloqueado por el temporal.
La brecha de precios entre regiones evidencia el aislamiento de las rutas del Atlántico medio. Mientras en centros del norte de Europa como Rotterdam el VLSFO se mantiene en los 751 dólares, en las islas el sobrecoste es ya un peaje de supervivencia que los armadores asumen ante la escasez. La situación se vuelve dramática al mirar hacia el continente vecino: en Durban (Sudáfrica), el VLSFO ha alcanzado la cifra prohibitiva de 1.637 dólares, casi el doble que en Las Palmas. Este vacío en el suministro africano, donde en Luanda (Angola) el combustible no llegará hasta el 10 de abril, ha convertido a Canarias en el destino forzoso para todo el tráfico que huye de la parálisis y los precios astronómicos del sur.
En el Estrecho de Gibraltar, el escenario es de asedio meteorológico. Un pronóstico de vientos salvajes y oleaje intenso castigará la zona hasta el 2 de abril, dejando a 24 buques fondeados en Gibraltar —donde el VLSFO ya marca los 830 dólares— en una espera desesperada que acumula retrasos de dos días. Con Algeciras saturada y los fondeaderos Alpha, Bravo y Charlie al límite de su capacidad, las navieras desvían sus proas hacia las islas buscando el gasóleo marino a los citados 1.365 dólares, una opción que, aunque costosa, es la única garantía antes de adentrarse en una costa africana sin inventarios.
Con las reservas en el norte de Europa (ARA) desplomándose un 19% este mes, la logística canaria es hoy el último muro de contención antes del hemisferio sur. Sin embargo, la ventaja estratégica de las islas se enfrenta a un reloj implacable: con Malta bajo amenaza de parálisis total por tormentas este viernes —donde el precio marca 783 dólares pero sin garantía de suministro—, la presión sobre los muelles de Gran Canaria y Tenerife no dará tregua. Los armadores ya no negocian céntimos, negocian simplemente no quedar a la deriva en un marzo que ha puesto en jaque la seguridad energética de todo el corredor atlántico.










