
El Puerto de la Luz y de Las Palmas se convierte desde este lunes en el búnker de seguridad más vigilado de España. La Guardia Civil ha escoltado hasta el muelle grancanario al mercante Arconian, un buque de 90 metros de eslora interceptado en aguas próximas a Dakhla con un cargamento que pulveriza todos los registros previos. Las primeras estimaciones oficiales sitúan el alijo entre las 30 y las 45 toneladas de cocaína, una cifra que convertiría esta intervención en la mayor incautación de droga realizada en alta mar en la historia del país.
La operación, ejecutada por unidades especializadas de la Guardia Civil con el apoyo del buque oceánico Duque de Ahumada y el patrullero Río Guadiato, culminó con el abordaje del carguero el pasado viernes. En las bodegas del navío, que navegaba bajo bandera de Comoras tras zarpar de Sierra Leona con destino a Libia, se han localizado unos 1.500 fardos de aproximadamente 30 kilos cada uno. El operativo se ha saldado con la detención de los 23 tripulantes del mercante, de nacionalidades filipina y angoleña, quienes ya han sido puestos a disposición judicial.
Este desembarco masivo evidencia la consolidación de la ruta africana como el principal corredor estratégico para las mafias internacionales que operan entre América Latina y Europa. La llegada del Arconian a Gran Canaria no es casual; el puerto funciona como el epicentro logístico necesario para realizar un pesaje oficial de tal magnitud, un proceso que continúa bajo estrictas medidas de vigilancia ante el valor astronómico de la mercancía intervenida.
El golpe asestado por la Unidad Central Operativa (UCO) y las unidades de la comandancia de Las Palmas marca un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico en el Atlántico. Mientras los agentes aseguran el cargamento, el pesaje oficial determinará si el «Arconian» se corona como el mayor buque nodriza interceptado hasta la fecha, confirmando que la presión criminal sobre las costas canarias ha alcanzado una escala industrial sin precedentes.









