
La creciente importancia de la fachada atlántica africana para la seguridad de Canarias gana un nuevo impulso. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, mantuvo esta semana un encuentro estratégico con el presidente de Mauritania, Mohamed Ould Cheikh El Ghazouani. La cita, celebrada en la sede de la Alianza Atlántica bajo un estricto blindaje informativo, es un punto de inflexión en las relaciones entre el bloque transatlántico y el único país del Sahel que ha logrado mantener la estabilidad institucional frente al avance del yihadismo y la influencia rusa en la región.
Mauritania, miembro del Diálogo Mediterráneo de la OTAN desde hace más de tres décadas, se ha convertido en una pieza de ajedrez imprescindible para los intereses de Bruselas. Las conversaciones entre Rutte y Ghazouani se centraron en la «fortalecimiento de la cooperación y la asociación», términos diplomáticos que esconden una realidad operativa: el papel de Nuakchot como muro de contención en la lucha contra el terrorismo, la vigilancia de la seguridad marítima y el desarrollo de capacidades militares avanzadas en un entorno de alta volatilidad.
La relevancia de esta visita no se limita al plano militar. El desplazamiento de Ghazouani a Bruselas, realizado por invitación expresa de la OTAN, incluyó una agenda paralela con altos funcionarios de la Unión Europea por el negocio pesquero y energético, según ha podido saber Canarymaritime. Esta doble interlocución refuerza la posición de Mauritania como el socio de oro en la región para Canarias. Mauritania no solo comparte fronteras calientes, sino que actúa como enlace diplomático y militar en una zona donde la seguridad de Canarias y del sur de Europa se juega a diario.

Aunque la reunión no contó con cobertura mediática, los analistas coinciden en que la seguridad del tráfico marítimo en el Atlántico ha sido un punto central en el orden del día. Con el auge de las exportaciones de gas y petróleo en la costa mauritano-senegalesa y el control de las rutas migratorias, la OTAN busca asegurar que las capacidades navales de Mauritania estén alineadas con los estándares de la Alianza. La discreción del encuentro sugiere que se han podido cerrar acuerdos de adiestramiento o intercambio de inteligencia que posicionan a Nuakchot como el gendarme del flanco sur atlántico.
Esta ofensiva diplomática de Ghazouani en el corazón de Europa consolida su liderazgo regional y envía un mensaje claro: mientras el resto del Sahel se fractura, Mauritania elige la vía de la integración con las estructuras de seguridad occidentales. Para España, y de manera muy particular para Canarias, este blindaje de la relación OTAN-Mauritania supone una garantía adicional de estabilidad en su vecindad más inmediata.










