
El municipio de Granadilla de Abona avanza para ser un enclave logístico portuario líder y ya comienza a aparecer por el horizonte proyectos offshore. El anuncio oficial de la Subdelegación del Gobierno en Santa Cruz de Tenerife, publicado este miércoles 4 de marzo de 2026, marca el inicio del periodo de exposición pública para el parque eólico marino Primavera. Con un presupuesto de 40 millones de euros y una potencia instalada de 11 MW, el proyecto busca testar la viabilidad técnica y ambiental de la tecnología eólica en aguas profundas. Se supone que con molinos de Enercon por el tipo de viento de la zona, rasante.
Granadilla es un puerto en expansión con pretensiones de convertirse en hub logístico y de reparaciones navales. Plantar un parque eólico marino justo en su zona de influencia —con su infraestructura de evacuación submarina-subterránea de 20 kV— impondría limitaciones al uso del suelo y del espacio marítimo. Para el Puerto de Tenerife, puede ser un estorbo para futuras ampliaciones o para el fondeo de grandes buques; para el parque, el Puerto es un estorbo por las interferencias operativas.
Negocio financiero
Invertir 40 millones de euros para generar apenas 11 MW es, sobre el papel, una ineficiencia flagrante. En la eólica marina moderna, los parques rentables superan los 200 o 500 MW para diluir los altísimos costes de la logística naval, el cableado submarino y el mantenimiento. Primavera es un micro-proyecto que soporta costes fijos de gigante con ingresos de enano. Para un inversor puro, esto no es una infraestructura de generación, es un prototipo caro.
Para instalar solo 11 MW —lo que generan apenas dos aerogeneradores modernos en tierra—, la empresa tiene que pasar por el mismo calvario de autorización administrativa previa, declaración de impacto ambiental y exposición pública que un parque de 500 MW. El coste de oportunidad: Mientras EnerOcean (la matriz de Mayorga Rubio y Fairtlough) dedica años a papeleo para 11 MW, los mercados de Escocia o Dinamarca despliegan gigavatios. Para la administración, gestionar este expediente consume casi los mismos recursos que uno grande, convirtiéndose en un estorbo para la agilidad del sistema.
Tecnología
Detrás de Primavera Offshore Wind, S.L., se encuentra de EnerOcean SL, una ingeniería de Las Palmas con 3.000 euros de capital social que ha sabido aglutinar un consejo de administración con visión internacional. Bajo la dirección de Pedro Miguel Mayorga Rubio como consejero delegado y la presencia de figuras como Alexander Eric Fairtlough y Jan Erik Hanssen, la compañía apuesta por una infraestructura de evacuación que conectará los aerogeneradores marinos directamente con la línea de media tensión del puerto de Granadilla. Este esquema de conexión es crítico: la eficiencia del proyecto depende de la mínima pérdida de carga en su tránsito submarino-subterráneo hasta una subestación de 20 kV.
El proceso administrativo, sin embargo, entra ahora en su fase más delicada bajo el escrutinio del Ministerio para la Transición Ecológica. Con la solicitud de autorización administrativa previa y la declaración de impacto ambiental sobre la mesa, se abre un plazo de treinta días para alegaciones que pondrán a prueba la cohesión entre los intereses industriales y la preservación del ecosistema marino del sur de Tenerife. Para el sector, Primavera es más que una planta de generación; es un activo estratégico de 40 millones de euros que medirá la temperatura de la seguridad jurídica para la inversión extranjera en el sector de las renovables en España. La estructura de EnerOcean, con Francisco Solchaga López de Silanes en la secretaría y un equipo directivo que incluye a Ana Isabel Mayorga Rubio, refleja una estructura profesionalizada que busca navegar la compleja burocracia estatal. Mientras la Dirección General de Política Energética y Minas actúa como órgano resolutor.










