
La ingeniería española Esteyco ha puesto en marcha una solución disruptiva que podría redefinir cómo se construyen las subestructuras en alta mar. Bajo el nombre de Airbarge, esta tecnología permite transformar pontonas modulares convencionales en barcazas sumergibles de alta precisión utilizando, simplemente, aire comprimido. Para el mercado de las renovables, Canarias no solo está exportando viento, sino que se está convirtiendo en el laboratorio donde se diseña la rentabilidad del offshore del futuro. El problema está en que hay grupos de presión que quieren que el negocio de la navegación pase a estar dominado por el de la eólica marina en la ecuación de ingresos pidiendo protección a Bruselas.
El sistema, detallado por Paola Romero, directora del Proyecto de Implementación en Esteyco, elimina de la ecuación los complejos y costosos sistemas de bombeo de agua tradicionales. Al gestionar el lastrado mediante aire, Airbarge permite un control milimétrico de la estabilidad durante las operaciones críticas de botadura y montaje, reduciendo drásticamente los riesgos operativos y, lo que es más crítico para los inversores, el gasto de capital (CAPEX).
El Puerto de Las Palmas como banco de pruebas
La relevancia de esta innovación ha encontrado su primera aplicación real en el Proyecto WHEEL (Wind Hybrid Evolution for Low-Carbon Solutions). En los muelles de Las Palmas, Airbarge está siendo utilizada para la construcción de una unidad piloto de 6 MW destinada a aguas profundas.
El proyecto WHEEL no es solo un prototipo; es una apuesta de un consorcio europeo líder para alcanzar un nivel de madurez tecnológica (TRL) precomercial. La unidad será instalada y monitorizada en el banco de ensayos de PLOCAN (Plataforma Oceánica de Canarias), donde se validará si esta combinación de ingeniería disruptiva puede efectivamente reducir el Coste Nivelado de la Energía (LCoE) de la eólica flotante.
Escalabilidad y huella de carbono
La tesis de Esteyco y sus socios se apoya en dos pilares que preocupan al sector: la infraestructura portuaria y la sostenibilidad. Al permitir el uso de pontonas modulares —más fáciles de encontrar y movilizar que las grandes barcazas sumergibles especializadas—, Airbarge soluciona la falta de disponibilidad de grandes activos marítimos en puertos secundarios.
El diseño de la tecnología WHEEL apunta a una minimización radical de la huella de carbono en la fabricación y el despliegue. Si los resultados en PLOCAN confirman las proyecciones, el sector podría estar ante un «paso radical» hacia la industrialización masiva de la energía eólica marina, permitiendo que las subestructuras se ensamblen de forma más rápida, barata y con una menor dependencia de equipos pesados externos.










