
El récord de 1,1 millones de TEUs con el que OPCSA cerró 2025 no solo es una cifra de éxito comercial; es la gasolina que ha necesitado la derecha estibadora de Las Palmas para rearmarse. En un escenario global donde la tendencia es la liberalización y la automatización, el Puerto de La Luz se encamina a superar los 600 estibadores en apenas dos años, consolidando un modelo que parece congelado en el tiempo.
Linajes y «viviendas del Movimiento»: El origen del búnker
Para entender el poder de la estiba en 2026 en Las Palmas, hay que mirar hacia atrás. El sistema actual es el heredero directo de la purga de la dictadura, cuando los estibadores de izquierdas fueron eliminados y sustituidos por cuadros falangistas y trabajadores traídos de Andalucía y otras islas. Aquellas familias, asentadas en La Isleta con viviendas otorgadas por el Movimiento, crearon un ecosistema cerrado donde el acceso al trabajo se rige por lazos de sangre. Mientras los corredores de Suez y el Golfo se reabren, el Puerto de Las Palmas se prepara para ampliar una plantilla que mantiene privilegios y linajes heredados del Movimiento. El sindicato derechista presiona para blindar a 600 estibadores en una terminal, OPCSA, marcada por la baja productividad y el control familiar del empleo.
Hoy, aunque es una empresa estatal la que formalmente gestiona la selección, el «derecho de cuna» sigue siendo el filtro invisible para este subproducto que forma parte del llamado por Podemos y Sumar como el Régimen del 78. El líder de este colectivo, Maximiliano Díaz, ha puesto sobre la mesa la incorporación de un centenar de nuevos profesionales este año, tras los 90 ya integrados en 2025. El objetivo declarado es el «empleo estable para los jóvenes», una juventud que, mayoritariamente, comparte apellidos con la actual plantilla.
El dilema de MSC y BlackRock: Paz social a precio de oro
La propiedad de OPCSA, compartida por la naviera MSC (Aponte) y el fondo de inversión BlackRock, se encuentra en una encrucijada. Por un lado, la empresa ha inyectado 90 millones de euros en nuevas infraestructuras para mantener su competitividad. Por otro, se enfrenta a una plantilla que exige un documento de adhesión inquebrantable a sus principios gremiales antes de aceptar los aumentos de carga.
La realidad técnica, sin embargo, cuestiona las exigencias del sindicato derechista. Los niveles de productividad de la estiba en Las Palmas están significativamente por debajo de los estándares de competidores directos como Sines (Portugal), Lomé (Togo) o Santos (Brasil). Además, el Puerto de La Luz opera en gran medida como un ‘potrero’ de MSC: una terminal de almacenamiento de contenedores vacíos cuya rentabilidad logística es inferior a la de los grandes centros de carga real.
Geopolítica de contención: Frenar a Maersk
Si la productividad es baja y la presión gremial es alta, ¿Por qué MSC y BlackRock siguen apostando por Las Palmas? La respuesta no es la eficiencia, sino la ocupación del espacio. La base de La Luz es una pieza de contención estratégica para evitar que su gran rival, Maersk, gane terreno en el Atlántico Medio. En este tablero de ajedrez, los estibadores juegan con la ventaja de saberse indispensables para la paz social del puerto. Mientras el mundo avanza hacia la apertura de mercados, en La Isleta se sigue defendiendo el esquema de puerto cerrado, utilizando la inversión millonaria de la naviera como rehén para garantizar que el sistema de privilegios heredado del siglo pasado no sufra ni un solo rasguño.
Noticia escrita por Gara Vega H. Editado y verificado por José L. Jiménez. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










