
Un operativo de alta complejidad dirigido por los GEO de la Policía Nacional, con el apoyo de la Armada Española y de Salvamento Marítimo, ha culminado con el apresamiento de un buque mercante a 290 millas al oeste de Canarias, en lo que ya se considera el mayor alijo de cocaína intervenido en alta mar. La carga, según fuentes especializadas citadas por narcodiario.com y Puente de Mando, se estima en unas cerca de 10 toneladas de cocaína. El mercante, abanderado en Camerún, permanece bajo custodia sin que por el momento haya trascendido su nombre ni la identidad de la tripulación. La operación confirma, una vez más, el papel estratégico del Atlántico canario como corredor del narcotráfico internacional entre América Latina y Europa.
Rumbo a Tenerife bajo custodia militar
Tras la intervención, el buque quedó integrado en un convoy escoltado por el BAM Relámpago (P-43) de la Armada y el buque de salvamento Heroínas de Sálvora, con destino a Santa Cruz de Tenerife. No se descarta, sin embargo, que el desembarco judicial y logístico se realice finalmente en el puerto industrial de Granadilla, al sur de la isla. La llegada está prevista para la madrugada del lunes 12 de enero, en un dispositivo que incluye medidas excepcionales de seguridad. La magnitud del alijo obliga a activar protocolos reforzados tanto en tierra como en mar, dada la complejidad de la descarga, custodia y posterior destrucción de la droga incautada.
El contexto internacional: 27 toneladas en dos días
La operación frente a Canarias coincide con una ofensiva internacional sin precedentes contra el narcotráfico. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, informó a finales de diciembre pasado que la Armada Nacional de Colombia logró incautar 27 toneladas de cocaína en apenas dos días. Petro situaba «18 toneladas fueron incautadas en una operación cercana a las islas Canarias, con la colaboración de policías europeas».
Petro calificó estas actuaciones como “una de las mayores incautaciones de la historia en tan corto periodo de tiempo, sin un solo muerto”, subrayando que hay alrededor de 20 personas capturadas. El mensaje incluía una crítica directa a Estados Unidos por los recientes ataques militares contra presuntas lanchas del narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, que, según el mandatario colombiano, han causado más de un centenar de víctimas civiles en las últimas semanas.
Producción récord y presión sobre Europa
El trasfondo de estas operaciones es un repunte histórico de la producción de cocaína en Colombia. Según los últimos datos de la ONU a través de su Oficina contra la Droga y el Delito, la producción se disparó un 53% en 2023, alcanzando las 2.644 toneladas. El cultivo de hoja de coca también aumentó un 10%, hasta superar las 252.928 hectáreas entre 2022 y 2023.
La mayor parte de esta droga continúa teniendo como destino Estados Unidos y Europa, pese al refuerzo de las políticas de interdicción. El ministro de Defensa de Colombia, que se llama Pedro Sánchez, informó recientemente de que entre el 1 de enero y principios de septiembre de 2025 las incautaciones de cocaína aumentaron un 8% respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que la destrucción de laboratorios clandestinos creció un 21%. En ese mismo intervalo, 3.200 miembros de grupos criminales fueron capturados o abatidos, un 17% más.
Canarias, en el centro del tablero
La interceptación del mercante a 290 millas de las islas refuerza una evidencia que preocupa a los servicios de seguridad europeos: Canarias se ha consolidado como uno de los puntos críticos del Atlántico en la lucha contra el narcotráfico. La combinación de rutas transoceánicas, grandes buques mercantes y la proximidad a África Occidental convierte la zona en un espacio clave tanto para las organizaciones criminales como para las operaciones de interdicción internacional. El alijo intervenido no solo marca un récord por su volumen, sino que subraya la dimensión global del problema y la necesidad de mantener —e intensificar— la cooperación entre fuerzas policiales y navales a ambos lados del Atlántico.









