
Los tres grandes astilleros surcoreanos han entrado oficialmente en la carrera por el mayor proyecto naval de África. Hanwha Ocean y Samsung Heavy Industries se han incorporado al proceso de licitación para obtener los derechos operativos del nuevo astillero de Casablanca en que también ha entrado Palumbo, el grupo que esperaba operar en el puerto de Granadilla con la protección política de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife en la época de Ricardo Melchior. Con este movimiento, el trío líder de Corea del Sur —que ya incluía a HD Hyundai Heavy Industries— queda plenamente alineado en la puja.
La nueva llegada de Marruecos al negocio de las reparaciones navales surge cuando en Tenerife los funcionarios violentan la inversión en Granadilla. El sur de Tenerife es el espacio donde Africom espera poder operar como complemento a su futura base de Kenitra. Marruecos facilita la licitación, en Tenerife se torpedea y en Las Palmas el espacio de reparaciones al límite donde, además, hay injerencia del Ayuntamiento de Las Palmas sobre suelo portuario a través de Defensa para colocar una depuradora. Si la competencia a Canarias es Marruecos, en Las Palmas el mayor operador, Astican, es de propiedad griega. Es decir: la cuota de negocio española por así decirlo es mínima. A todo ello, el Estado marroquí ha comprado el 45% de las terminales de Boluda TM en Canarias.
Secuestro en Tenerife
El astillero se ubicará en Casablanca, principal ciudad económica del país y mayor puerto comercial del Atlántico marroquí. El complejo ocupará una superficie aproximada de 210.000 metros cuadrados y supondrá una inversión cercana a los 300 millones de dólares. Las instalaciones proyectadas incluyen un dique seco de 244 metros de largo y 40 metros de ancho, una plataforma elevadora de 150 por 28 metros con capacidad para 9.000 toneladas, un tanque de 62 por 13 metros equipado con una grúa pórtico de 450 toneladas y un muelle de aparejo de 820 metros, entre otras infraestructuras clave. El astillero tendrá capacidad para construir y reparar buques mercantes, militares y pesqueros, lo que lo convertiría en el mayor y más avanzado de África. En Dakhla también hay previsto un astillero para atender a demandas de servicios de empresas pesqueras.
HD Hyundai Heavy Industries había dado el primer paso al asociarse con la firma de ingeniería marroquí Somagec para preparar su oferta. Sin embargo, tras las informaciones publicadas por medios extranjeros, un portavoz de Samsung Heavy Industries desde Seúl introdujo cautela al señalar que «actualmente no estamos revisando ningún asunto relacionado», en lo que el sector interpreta como una estrategia de perfil bajo más que una retirada.
Durante el proceso de licitación, los grupos surcoreanos han puesto el acento en estrategias de localización para diferenciarse frente a sus competidores europeos. Sus propuestas incluyen apoyo a la inversión industrial en Marruecos, programas de formación y desarrollo de talento local y planes de transferencia tecnológica, elementos clave para convencer a Rabat de que el proyecto tenga un impacto estructural a largo plazo.
La licitación no se limita a Asia. Junto a los tres gigantes surcoreanos, también han confirmado su interés el astillero búlgaro MTG Dolphin, el grupo italiano Palumbo Group, el francés Naval Group y el constructor naval estatal español Navantia. No obstante, expertos del sector consideran poco probable que Navantia resulte adjudicataria, dado que el concurso busca reforzar la autonomía industrial marroquí frente a sus homólogos españoles.
El proceso está gestionado por la Agencia Nacional de Puertos de Marruecos (MNP), que licita los derechos de operación por 30 años del nuevo astillero. La participación está restringida a empresas con más de diez años de experiencia en la operación de astilleros, y el plazo límite para presentar ofertas acabó el 31 de diciembre de 2025. La MNP ha reconocido que, debido a la limitada experiencia de Marruecos en construcción naval, el Estado ha optado por delegar la gestión operativa en un grupo extranjero, mientras mantiene la supervisión del desarrollo, la explotación y el mantenimiento de la infraestructura.
Un complejo de 300 millones de dólares
El astillero se ubicará en Casablanca, principal ciudad económica del país y mayor puerto comercial del Atlántico marroquí. El complejo ocupará una superficie aproximada de 210.000 metros cuadrados y supondrá una inversión cercana a los 300 millones de dólares. Las instalaciones proyectadas incluyen un dique seco de 244 metros de largo y 40 metros de ancho, una plataforma elevadora de 150 por 28 metros con capacidad para 9.000 toneladas, un tanque de 62 por 13 metros equipado con una grúa pórtico de 450 toneladas y un muelle de aparejo de 820 metros, entre otras infraestructuras clave. El astillero tendrá capacidad para construir y reparar buques mercantes, militares y pesqueros, lo que lo convertiría en el mayor y más avanzado de África. Con esta licitación, Marruecos no solo busca atraer inversión extranjera, sino reposicionarse estratégicamente en la cadena global de la construcción naval, en un movimiento que refuerza su ambición industrial y su competencia directa con los polos tradicionales del sur de Europa y de Canarias como hub del Atlántico Medio.
Noticia escrita por Gara H. Vega. Editado y verificado por José L. Jiménez. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










