
El canal de importación de las Islas Canarias y el sector agrícola del Reino Unido reactivan el comercio de uno de los tubérculos con mayor demanda en las islas. La Unión Nacional de Agricultores británica (NFU) celebra este mes de junio el levantamiento definitivo de las restricciones fitosanitarias severas que bloqueaban las exportaciones de papas británicas hacia el mercado insular. Este flujo comercial permanecía suspendido desde el año 2023 debido a la detección del escarabajo de la patata de Colorado en el condado de Kent, un insecto defoliador capaz de destruir plantaciones completas de solanáceas y que forzó un veto aduanero inmediato para blindar los cultivos del archipiélago.
El Ministerio de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales británico (Defra) confirma el acuerdo tras intensas conversaciones técnicas con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España y la Inspección Fitosanitaria de las Islas Canarias. La reapertura fronteriza responde a la erradicación oficial de la plaga en territorio británico, certificada tras un riguroso programa de vigilancia y contención biológica. Al desaparecer la amenaza del insecto, las administraciones suprimen las exigencias extraordinarias de envasado, las limitaciones geográficas de origen y los sistemas de trazabilidad detallada por parcelas que encarecían la operativa logística.
La Inspección de Sanidad Vegetal de Canarias mantiene un control preventivo estricto para evitar riesgos biológicos colaterales en los muelles de destino. Los cargamentos de papas que desembarquen en el archipiélago deben cumplir con la normativa técnica de lavado y cepillado, certificando de forma obligatoria una tolerancia máxima de tierra del 1%. Esta exigencia fitosanitaria busca impedir que el sustrato exterior actúe como vector de transmisión para otros hongos u organismos dañinos, permitiendo el abastecimiento del mercado canario bajo un estándar de máxima seguridad para la flora nativa.
La papa en Canarias presenta una producción que ronda las 80.000 toneladas anuales, con una superficie de cultivo que se mantiene estable en torno a las 5.000 hectáreas.










