
En un momento de máxima presión sobre las cadenas de suministro globales y con el Atlántico Medio consolidado como un nodo estratégico para el tráfico tricontinental, la comunidad portuaria de Las Palmas ha cerrado filas en torno a la dirección técnica de sus aguas. Los principales operadores del sector privado han emitido un respaldo explícito a la gestión de la autoridad marítima ‘peripheral’, un movimiento interpretado en los círculos financieros como un reconocimiento de la estabilidad operativa del recinto frente a la competencia de los puertos de la costa oeste africana.
«Profesionales de la comunidad portuaria destacamos la labor desarrollada por el actual Capitán Marítimo, Ignacio Gallego, que ha sabido conformar un equipo de gestión sólido y eficaz», señala una declaración conjunta de los representantes empresariales de la patronal Oneport, Fecol, bajo la presidencia de José Mayor. El posicionamiento del sector privado subraya el clima de cooperación en las relaciones entre el regulador público y las corporaciones navieras en el archipiélago canario. La eficiencia aduanera y la velocidad en la resolución de expedientes técnicos de navegabilidad se han convertido en activos críticos para las multinacionales del transporte de contenedores y del bunkering.
«Apreciamos su permanente disposición al diálogo, su cercanía con los operadores del sector y su voluntad de colaborar en la búsqueda de soluciones que faciliten el desarrollo de la actividad empresarial garantizando los máximos estándares de seguridad marítima», detalla la posición de la patronal portuaria en un artículo publicado en ‘La Provincia’.
El Puerto de La Luz y de Las Palmas actúa como un termómetro de la actividad comercial entre Europa, África y América, gestionando flotas de alta complejidad que van desde plataformas de perforación offshore hasta megacruceros y buques portacontenedores de última generación. Los retrasos regulatorios en este nodo de tránsito pueden generar pérdidas millonarias en las hojas de ruta de los grandes armadores internacionales.
«Sin duda, Capitanía Marítima constituye un elemento estratégico para el correcto funcionamiento de La Luz, infraestructura clave para la economía insular y uno de los principales motores de desarrollo de Canarias«, concluye la declaración. Las fuentes financieras locales coinciden en que la seguridad jurídica y la paz social en la gestión del agua son los factores determinantes que garantizan la atracción de capital exterior y el mantenimiento de las inversiones en las terminales del archipiélago.










