
El mapa de la exploración petrolera en aguas profundas del Golfo de Guinea experimenta una reconfiguración masiva que define las posiciones de dominio offshore para la próxima década. Las multinacionales Eni, Chevron y Galp han cerrado acuerdos clave en la costa de Guinea Ecuatorial, completando prácticamente el panorama de adjudicaciones del país centroafricano. En paralelo, la vecina república de São Tomé e Príncipe (STP) acelera su posicionamiento estratégico en el sector energético internacional con la entrada de la estatal brasileña Petrobras, que se suma a la alianza preexistente entre TotalEnergies, Shell y la propia Galp.
Los grandes operadores internacionales han vuelto con fuerza a este vasto terreno de exploración que alberga masivas fuentes de petróleo, un corredor geológico que conecta los éxitos de Woodside Energy y el Groupe PETROSEN en el yacimiento de Sangomar hasta las costas de Guinea. Esta reactivación del capital transnacional contribuirá a reforzar la presencia de jugadores independientes y regionales como Supernova Energy B.V., Apus Energy DMCC y Atlas Oranto Petroleum, en un territorio histórico donde los únicos hitos comerciales previos se limitaban a los hallazgos de Dome Flore y los proyectos Sinapa de Premier Oil y Occidental Petroleum (Oxy). A lo largo de las últimas campañas, bloques clave como AGC Profond—bajo la lupa de Woodside, Impact Oil & Gas y CNOOC International— así como las áreas UD3 y UD4 operadas por Rhino Resources Ltd, también han sido objeto de investigaciones sísmicas activas.

La ofensiva exploratoria en Guinea Ecuatorial asigna a la italiana Eni el control de seis bloques estratégicos, mientras que la estadounidense Chevron se hace con de cinco áreas y la portuguesa Galp expande su cartera con tres bloques adicionales. En el sector norte de la cuenca, ConocoPhillips ha tomado posiciones en áreas de alto potencial geológico mediante la adquisición del Bloque B4—zona del descubrimiento Esmeralda de ExxonMobil, adyacente al histórico campo Zafiro— y del Bloque EG-27, anteriormente operado por Ophir Energy dentro del complejo gasístico Fortuna. Estos gigantes de la industria compartirán espacio con operadores independientes activos como Marathon Oil, Trident Energy, Gepetrol y Panoro Energy, firma que acaba de formalizar la compra de las participaciones de Kosmos Energy en los bloques G y S, reactivando los yacimientos maduros de Ceiba y Okume.
Por su parte, el gobierno de São Tomé e Príncipe avanza en su campaña de atracción de capital extranjero para el desarrollo de sus recursos en aguas ultraprofundas. El interés técnico por la cuenca se ha consolidado tras los análisis del prospecto Falcao, cuyos indicios estructurales determinaron la reciente entrada de Petrobras en el consorcio de perforación. El mercado aduanero y de transporte marítimo internacional se mantiene a la espera de la publicación del dictamen oficial de la Ronda de Licitación 2026, que asignará los bloques abiertos restantes (Bloques 7, 8 y 9) localizados al oeste de la Isla de Príncipe, un área monitorizada estrechamente por operadores logísticos debido a las nítidas estructuras de filtración de petróleo (oil seeps) detectadas mediante imágenes de satélite.










