
La escalada bélica en Irán ha forzado una reconfiguración masiva de las rutas marítimas globales, provocando que el tráfico que habitualmente cruza el Canal de Suez se desvíe por el sur de África. Este cambio de rumbo apunta directamente hacia el Archipiélago, donde la Autoridad Portuaria ya prevé una «avalancha de buques» en busca de suministros.
El presidente de la Autoridad Portuaria, Pedro Suárez, ha dado la voz de alarma durante el primer foro internacional sobre combustibles alternativos celebrado en el Instituto Español de Oceanografía. La preocupación no es la falta de capacidad operativa, sino la posible carencia de materia prima. Con los principales suministradores de hidrocarburos situados en la zona de conflicto, el puerto chicharrero se enfrenta a la paradoja de tener una demanda histórica pero una incertidumbre crítica sobre si dispondrá de combustible suficiente para el avituallamiento (bunkering) de tantos barcos.
Ante la posibilidad de quedarse sin stock para atender a la flota internacional, Puertos de Tenerife ya ha comenzado a explorar mercados alternativos. Suárez anunció que se están analizando opciones en otros países productores, señalando específicamente a Venezuela como posible proveedor para sustituir el flujo interrumpido por el conflicto en Oriente Medio. La estrategia consiste en diversificar las fuentes de hidrocarburos de forma urgente para garantizar que Tenerife mantenga su estatus de «estación de servicio» ininterrumpida las 24 horas del día.
Esta situación coyuntural, derivada del bloqueo de puntos neurálgicos como el Estrecho de Ormuz, coloca a Tenerife ante un desafío de gestión de inventarios sin precedentes. La incertidumbre ya ha sido trasladada a los proveedores de combustible tradicional, quienes deben ajustar sus previsiones ante un aumento de consumo que podría desbordar las dotaciones actuales si no se aseguran nuevas rutas de importación de crudo.
A pesar de los riesgos de desabastecimiento, Pedro Suárez ve en esta crisis una «oportunidad que hay que aprovechar» para consolidar a la Isla como el hub de bunkering más fiable del Atlántico. El desvío de buques hacia la ruta del Cabo de Buena Esperanza vuelve a situar a Canarias en el centro del mapa logístico mundial. «Tenerife es un refugio natural», insistió el presidente, destacando que la instalación está preparada para suministrar con seguridad y eficacia, siempre que la cadena de suministro global lo permita.
Paralelamente a la urgencia del petróleo, el puerto canario no pierde de vista el futuro. La celebración del foro sobre combustibles alternativos subraya la intención de la isla de liderar la transición energética marítima. Al tiempo que se buscan soluciones para la crisis actual, Puertos de Tenerife planea reorganizar su espacio, trasladando actividades al puerto de Granadilla para ganar capacidad y atraer un tráfico internacional que, por la fuerza de las armas en el Índico, ha vuelto la mirada hacia el refugio seguro de Canarias.










