
El Puerto de Las Palmas se enfrenta a un tablero de ajedrez internacional donde las reglas del juego no parecen ser iguales para todos los jugadores. En declaraciones concedidas a Cope Las Palmas, el presidente de la Federación Canaria de Empresas Portuarias (Fedeport), José Juan Socas, ha roto este jueves una lanza por la competitividad del recinto grancanario, aunque lanzando una advertencia severa: la pujanza del nuevo puerto de Dakhla, gestionado por Marruecos en el Sáhara Occidental, se produce en un escenario de ventaja competitiva artificial o, en sus propias palabras, «con las cartas marcadas».
El epicentro de esta distorsión reside en la política climática de Bruselas. Socas ha identificado el sistema de comercio de emisiones de la Unión Europea, las conocidas como tasas ETS, como el principal lastre para los puertos canarios. Mientras que Las Palmas debe internalizar estos costes medioambientales en sus tarifas, puertos extracomunitarios como el de Dakhla operan libres de esta carga impositiva. Para el líder de la patronal portuaria, este diferencial genera una «competencia desleal» que castiga específicamente a las regiones ultraperiféricas, que ven cómo su ventaja geográfica se diluye bajo el peso de la burocracia verde europea.
Para ilustrar la magnitud del riesgo, el presidente de Fedeport ha recurrido a los datos del Reino Unido tras su salida de la UE. Según ha explicado en la antena de Cope, el tráfico portuario británico ha experimentado crecimientos de hasta el 70 u 80 por ciento en detrimento de hubs históricos como Rotterdam o Amberes, simplemente por quedar fuera del corsé regulatorio europeo. Socas no ha ocultado su malestar con la deriva diplomática actual, lamentando que España ha perdido «muchísima fuerza» en los despachos de Bruselas para defender las singularidades de sus puertos estratégicos.
A pesar de este horizonte de desigualdad regulatoria, el sector respira cierta solidez gracias a la diversificación. Socas ha destacado que el Puerto de Las Palmas se mantiene firme en el «top 4» de todo el sistema portuario español, impulsado por una apuesta «muy importante» en dos segmentos clave: el bunkering (suministro de combustible) y el mercado de cruceros. Esta fortaleza operativa permite a la capital grancanaria competir por encima de lo que dictaría su peso poblacional, consolidándose como una plataforma logística de primer orden en el Atlántico Medio.
Sin embargo, la realidad de los costes operativos empieza a morder las cuentas de resultados. El presidente de Fedeport ha confirmado que el aumento del precio del combustible es ya «considerable» para las empresas de servicios portuarios, obligando a modificar las dotaciones presupuestarias sobre la marcha para cubrir un consumo que supera todas las previsiones iniciales. Pese a la preocupación por cómo la inestabilidad mundial pueda retraer la inversión o el turismo, Socas ha querido enviar un mensaje de calma sobre el suministro de bienes básicos, calificando de «descabellado» el miedo al desabastecimiento, recordando que la logística portuaria siempre encuentra nuevas rutas cuando una puerta se cierra.










