
Los puertos de Arguineguín y Santa Cruz de Tenerife son protagonistas de la presencia del papa León XIV, que llegó este jueves a las Islas Canarias en un vuelo de una aerolíea low cost para encontrarse con los supervivientes de la ruta migratoria atlántica, una de las vías de acceso a Europa más peligrosas del mundo. El viaje asume una profunda dimensión simbólica al cumplir el deseo de su predecesor, Francisco, fallecido hace un año sin poder ejecutar este desplazamiento. La presencia del Pontífice coincide con el impacto de las cifras de 2024, un año récord en el que más de 46.000 personas alcanzaron las costas insulares en embarcaciones precarias huyendo de los conflictos y la pobreza del continente africano.
El muelle de Arguineguín, en Gran Canaria, se ha convertido en el epicentro de los actos más conmovedores de la agenda papal. En este espacio portuario, León XIV depositó una ofrenda floral en memoria de las víctimas del océano, estimadas por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en cerca de 1.200 fallecidos o desaparecidos solo durante el último año. El gesto litúrgico y civil busca transformar la percepción internacional de un puerto que en 2020 fue bautizado como el «muelle de la vergüenza», cuando el colapso del sistema de recepción obligó a más de 3.000 migrantes a pernoctar a la intemperie.
Equipos de emergencia
Los colectivos humanitarios y religiosos del archipiélago han destacado el valor de la presencia del jefe de la Iglesia católica en un momento de fuerte presión asistencial. Mohamed Amjahdi, subdelegado de la Comisión Islámica Española, quien llegó a las islas desde Marruecos cuando tenía 17 años, subraya la ausencia de distinciones en las tareas de auxilio, señalando que la labor de las entidades católicas atiende a todas las personas independientemente de su origen o creencia.
La realidad diaria de las operaciones de rescate en el litoral quedó patente en el testimonio de los equipos de primera intervención. José Antonio Rodríguez Verona, responsable regional de Cruz Roja, describió la dualidad de las experiencias vividas en las instalaciones portuarias, donde conviven la satisfacción por los salvamentos exitosos con la frustración ante la llegada de personas fallecidas. El obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos, recordó que el propio papa Francisco dejó por escrito el doble objetivo de esta misión: dar soporte a la comunidad canaria en su respuesta humanitaria y arrojar luz pública sobre el drama migratorio.
Contraste con las políticas de control en el entorno europeo
La visita del Pontífice introduce un elemento de debate político en el marco de las decisiones tomadas por las administraciones estatales. Durante su intervención ante el Parlamento español el pasado lunes, León XIV reclamó de forma explícita la apertura de vías seguras y legales para la inmigración, exigiendo condiciones de acogida dignas y opciones reales de integración social. El posicionamiento del Vaticano coincide temporalmente con las medidas de regularización impulsadas por el Gobierno de Pedro Sánchez para unos 500.000 migrantes en situación irregular, una dirección opuesta a las restricciones que aplican otros países de la Unión Europea.










