
La calma que imperaba en los silos de los puertos canarios ha comenzado a agitarse. Los importadores de cereales del Archipiélago vigilan con lupa la cotización de granos en el MATIF en Francia. En en EEUU con los futuros de julio de 2026 situándose aproximadamente 4,34 euros por bushel, la materia prima básica para el pienso canario refleja una tendencia constructiva que amenaza con trasladarse a la cesta de la compra local.
El mercado del grano no es ajeno a la geopolítica que estos días se despacha en Bruselas y Dakar. El encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados, con la urea subiendo hasta un 60% por las tensiones en el Estrecho de Ormuz, está obligando a los agricultores a reconsiderar sus rotaciones. Este factor, sumado a un petróleo que encarece el transporte marítimo hacia Canarias, sugiere que la oferta efectiva de la nueva cosecha será más ajustada de lo previsto, situando los niveles de resistencia del maíz cerca de los 5,00 dólares por bushel en el corto plazo.
Por su parte, el trigo (ZWK26) afronta la Semana Santa aproximadamente 5,65 euros por bushel. Este ligero repunte es seguido de cerca por la industria harinera canaria, que depende de un suministro fiable y a precio cerrado para evitar que el precio del pan se vea afectado por la volatilidad del ‘hard red winter wheat, que ayer sufrió bajada.
Logística y horizontes: El riesgo del flete
La «disciplina de superficie» que menciona el mercado en Canarias —la tendencia de los agricultores a plantar menos maíz por el alto coste del abono— es el gran temor de los operadores portuarios en Canarias. Con un 86% de correlación respecto al año alcista de 1996, el patrón estacional apunta a que los precios seguirán subiendo durante el próximo mes.
Para un territorio que importa prácticamente la totalidad de su grano, este escenario constructivo se traduce en una necesidad imperiosa de cobertura financiera. En los muelles, el foco ya no está solo en la descarga de los buques graneleros, sino en la evolución de un mercado donde la geopolítica y el coste de la urea pesan más que la propia lluvia. Canarias entra en el segundo trimestre de 2026 con los silos llenos, pero con la calculadora encendida ante un mercado de granos que ha decidido que ha llegado la hora de volver a cobrar caro.










