La versión oficial decía que era inviable y que la inversión de 60 millones de euros con patente española no se haría. La Autoridad Portuaria de Las Palmas cerró la puerta a la inversión a Nueva Pescanova, pero el plan sigue adelante y en Galicia. Lo lidera Profand, la dueña de Unión Martín.
60 millones de euros
AnimaNaturalis, según la plataforma que se opone a la cría de cefalópodos en cautividad llamada ‘La del Pulpo’, una de las organizaciones que ha participado activamente en la oposición al proyecto de Las Palmas, ha advertido que «el desenlace en Canarias no cierra la puerta a la acuicultura intensiva de pulpos en España» porque desde antes que el puerto de Las Palmas dijera adiós al plan de Pescanova «desde enero de 2025 con una autorización —por diez años renovables—» hay luz verde «para instalar un criadero experimental de pulpo común en la playa de A Borna, en Moaña (Pontevedra)». El proyecto, desarrollado en colaboración con el CSIC, «tiene como objetivo declarado escalar a producción industrial en un plazo de cinco años», advierte AnimaNaturalis.
Organizaciones como AnimaNaturalis y PACMA sostienen que la propia documentación del proyecto reconoce tasas de mortalidad larvaria de entre el 50% y el 80%, además de su cercanía —a menos de un kilómetro— a la Zona de Especial Conservación de la Ensenada de San Simón. PACMA ha anunciado que estudia recurrir la autorización por vía administrativa y judicial. Para estas entidades, esto refleja lo que llevan meses señalando: sin una ley que lo impida, podrían desarrollarse nuevos proyectos de este tipo.
El frente medioambiental se muda a Galicia
En los últimos meses ha cobrado fuerza en el Congreso de los Diputados una Proposición de Ley que plantea prohibir expresamente la cría intensiva de pulpos en España. La iniciativa pretende modificar la Ley 23/1984 de Cultivos Marinos para impedir la autorización de explotaciones comerciales dedicadas a esta especie, apoyándose en el principio de precaución y en las investigaciones científicas publicadas durante la última década sobre la inteligencia, sensibilidad y comportamiento de los pulpos.
La propuesta, impulsada con el respaldo de la asociación de juristas INTERCIDS y registrada por varios grupos parlamentarios, fue admitida a trámite y deberá continuar ahora su recorrido parlamentario. Para las organizaciones promotoras, el archivo del proyecto de Gran Canaria no elimina la posibilidad de que otras empresas presenten iniciativas similares, por lo que consideran necesario que exista una prohibición legal de ámbito estatal —una posibilidad que, señalan, otro proyecto ya está poniendo de manifiesto sobre el terreno. La retirada del proyecto de Las Palmas por Pescanova (Abanca) supuso el cierre de una iniciativa que durante años fue observada con atención por investigadores, empresas y organizaciones de todo el mundo. De haberse construido, habría sido la primera instalación destinada a producir pulpos a gran escala para consumo humano.










