
Debe ser por esa costumbre de tratar a la tropa como si fueran parte de una finca de exportadores de tomates al Reino Unido en la época de esplendor de los Miller. El sector marítimo canario que toma decisiones se ha levantado este martes con ganas de guasa. La última exclusiva de Canarymaritime ha destapado que, en esto de enseñar la cartera pública, las dos provincias juegan a cosas totalmente distintas. Mientras en Puertos de Tenerife los directivos detallan sus acciones corporativas casi hasta lo que cuesta un café, en la Autoridad Portuaria de Las Palmas parece que se ha roto el botón de «actualizar página». Este ‘apagón’ registral de la cúpula grancanaria ha desatado un auténtico cachondeo en los mentideros de los muelles, donde más de uno se pregunta si es que en el Puerto de La Luz el tiempo pasa más despacio o si el wifi institucional va con pedales. En Tenerife, el director Nieto Sanz tampoco se queda atrás: 54.600 euros en el misterioso epígrafe de «otros derechos».
La cápsula del tiempo de Francisco Trujillo
La verdadera diversión empieza cuando miramos los papeles de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, donde la transparencia ha debido de cogerse una baja por depresión. Los datos oficiales de su director, Francisco Trujillo Ramírez, están atrapados en una cápsula del tiempo del año 2021. Trujillo firmó su última declaración al tomar posesión bajo el mandato del PSOE, aunque los más viejos del lugar recuerdan, con una sonrisa irónica, que este alto cargo llegó originalmente a las moquetas portuarias de la mano del Partido Popular, en los tiempos de Javier Sánchez-Simón. Un auténtico camaleón de la gestión pública que lleva un lustro viviendo en un limbo documental con 165.681,74 euros en inmuebles, una deuda de 129.974 euros, 32.307,95 euros en cuentas corrientes, una modesta póliza de vida de 2.400 euros y otros 20.000 euros en «activos adicionales».
Desconexiones con la realidad en los muelles de La Luz
«Cualquiera que vea el coche con el que viene a trabajar sabe que salta por los aires esa declaración al igual que la de Luis Ibarra, que es rico antes de entrar en las carambolas de la política, esos datos tienen desconexiones con la realidad«, señala un funcionario portuario de Las Palmas, que matiza entre risas: «Todo es muy legal».
El cachondeo entre los operadores logísticos era total. Se comentaba con sorna si el retraso en Gran Canaria se debe a que el sistema informático de Las Palmas funciona con disquetes de tres y medio o si es una estrategia deliberada para que nadie meta las narices en la billetera de quienes gestionan «ya desde tanto tiempo tantas cosas». Mientras Tenerife rinde cuentas al céntimo, el Puerto de Las Palmas sigue instalado en su particular «remember» de 2021, demostrando que la ética pública y la transparencia, a veces, dependen de lo bien que te caiga el año en curso.
El pulcro ‘striptease’ financiero de Tenerife
El contraste roza el gag cómico al cruzar el charco. En la provincia de enfrente, el director del puerto de Tenerife, Pablo Zósimo Nieto Sanz, se ha marcado un ‘striptease’ financiero en toda regla con datos actualizados de 2023. El hombre tiene los huevos en distintas cestas, y bien organizados: 204.064,66 euros en ladrillo, otros 118.056,39 euros jugando en la liga de las acciones y participaciones corporativas, 47.747,45 euros en el banco para imprevistos y 54.600 euros en el misterioso epígrafe de «otros derechos». Eso sí, tampoco se libra de las deudas, declarando un pasivo de 139.705,71 euros. Un desglose tan pulcro que hasta Hacienda le mandaría una felicitación navideña.
Del capitalismo tinerfeño a presumir de perfil inversor
La fiebre de la transparencia en Tenerife no se queda ahí. Manuel Fernando Martínez Álvarez, el jefe del Consorcio de la Zona Franca de Santa Cruz, también ha hecho los deberes con la soltura de quien no tiene nada que esconder: 137.745,73 euros en participaciones de empresas y unos 67.461,53 euros en inmuebles. En los pantalanes se comenta entre risas que a los gestores tinerfeños les encanta presumir de perfil inversor y someterse al escrutinio, dejando claro que lo suyo es mover el parné con luz, taquígrafos y orgullo empresarial.
El peligro de reírse de las normas
Lo que en los muelles se vive como un auténtico «cachondeo» y un cruce de chistes sobre disquetes viejos y wifis a pedales, es en realidad un síntoma alarmante de la devaluación de la calidad institucional en el Puerto de Las Palmas. Que la provincia de Santa Cruz de Tenerife cumpla de forma pulcra, pormenorizada y actualizada con los registros públicos de transparencia no debería ser la excepción heroica, sino la norma aburrida de la administración.











Bien por Raquel Molina. La transparencia en los asuntos públicos, refuerza la democracia.