
La pugna por el control del futuro astillero de Casablanca ha dado un giro estratégico tras la irrupción de un operador naval italiano en el proceso de licitación. La compañía, con una sólida base de operaciones en los puertos de Génova y Marsella, ha formalizado una propuesta de última hora respaldada diplomáticamente por Roma y París. Este movimiento representa un intento de las potencias de la Unión Europea por frenar el avance del conglomerado surcoreano HD Hyundai Heavy Industries, que hasta el momento encabezaba las opciones para adjudicarse el contrato en alianza con la corporación de ingeniería marroquí Somagec junto a un operador español con intereses en Canarias.
El concurso, gestionado por la Agencia Nacional de Puertos (ANP) de Marruecos, contempla la privatización del desarrollo, explotación y mantenimiento del complejo portuario mediante una concesión administrativa a 30 años. La infraestructura proyectada requiere una inversión estimada superior a los 300 millones de dólares para poner en valor una superficie de 210.000 metros cuadrados. El diseño técnico incluye una cale seca de 244 metros de eslora, una plataforma de elevación para buques de 9.000 toneladas y 820 metros de muelles operativos, un complejo que aspira a convertirse en el mayor centro de mantenimiento, reparación y revisión (MRO) del continente africano.
Presión sobre el mercado de reparación naval del Atlántico Medio
La entrada del competidor italiano añade una nueva dimensión geopolítica a una puja donde también participa un tercer consorcio integrado por socios de capital chino, español y marroquí. Esta competencia multipolar en el eje de Casablanca introduce un factor de presión directa sobre los centros tradicionales de reparación naval del Atlántico Medio, liderados por los puertos de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, que hasta ahora han concentrado gran parte de los servicios técnicos de las flotas comerciales en la región.
Para el grupo surcoreano HD Hyundai, la consolidación de una base en Marruecos es clave para contrarrestar la pérdida de cuota de mercado global frente a los astilleros de China, que actualmente lideran los nuevos pedidos con el 47% del mercado frente al 44% de Corea del Sur, según métricas de Clarkson Research. Sin embargo, la contraofensiva industrial de Italia y Francia busca retener la influencia de los astilleros europeos en una encrucijada marítima estratégica, aprovechando la reconfiguración de las rutas globales y el incremento del tráfico de buques mercantes y militares en la fachada atlántica africana.










