
En los anales de la política canaria, pocas conexiones han resultado tan lucrativas y geográficamente expansivas como la forjada entre el nacionalismo catalán de Jordi Pujol y el nacionalismo canario del CDS de cuando estuvo Julio Bonis, más tarde brazo ejecutor de CC en la época de Román Rodríguez. Lo que comenzó como un acuerdo de supervivencia parlamentaria en el Madrid de los años 90 terminó cristalizando en un entramado de inversiones inmobiliarias en el Pacífico mexicano que hoy desfila ante la Audiencia Nacional.
El origen: Conexión Trasmediterránea
La génesis de esta relación no se encuentra en los despachos oficiales, sino en el puente de mando del Jet Foil, el servicio de alta velocidad que revolucionó el transporte interinsular canario. Fue allí donde Julio Bonis, marino mercante de origen vallisoletano y arquitecto clave de CC, trabó amistad con Luis Delso, por entonces presidente de la compañía Trasmediterránea.
Esta «fraternidad del mar» sirvió de puente para que el ex-president de la Generalitat, Jordi Pujol i Soley, introdujera a su hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola, en el círculo de confianza de Bonis. No era solo una cuestión de afinidad personal: en las elecciones de 1996, CiU «prestó» un diputado a Coalición Canaria para que los nacionalistas canarios pudieran formar grupo propio en el Congreso. «Siempre le estaré agradecido», confesó Bonis durante su reciente interrogatorio.
Azul de Cortés: El Dorado en Baja California
La Fiscalía Anticorrupción sostiene que esta gratitud política se tradujo en oportunidades de inversión. El proyecto Azul de Cortés, en México, es la joya de la corona de estas sospechas. Bajo la apariencia de un desarrollo turístico de lujo con 2,5 kilómetros de costa, campo de golf y una compleja gestión arqueológica —»por allí desembarcó Hernán Cortés», recordó un vehemente Bonis—, la justicia ve un negocio «simulado».
Las cifras analizadas sugieren una rentabilidad asombrosa: Jordi Pujol Ferrusola participó con un 21,5% (2,5 millones de euros) y Bonis con 1,2 millones. Al vender la sociedad al grupo Isolux, los inversores multiplicaron por seis su capital inicial. Bonis insiste en que no hubo «pelotazo», sino que se dio «valor constante a la inversión» mediante gestiones en EE.UU. y México.
La red portuaria: De Tarragona a Rosario
La crónica de intereses no termina en México. El hilo conductor sigue siendo el sector portuario, donde la influencia de los Pujol se extendió a través de Lluís Badia, ex presidente del Port de Tarragona. Badia, quien reconoció ante el fiscal conexiones «vagas» con Pujol Ferrusola, fue el facilitador del hermanamiento con el puerto argentino de Rosario.
Este eje logístico permitió a Pujol Ferrusola operar en el ‘hinterland’ agrícola argentino, un sector estratégico para la importación de soja y carne hacia Europa. Según las declaraciones judiciales, la operación en Rosario se realizó mediante transferencias bancarias legales, aunque el rastro de la sociedad Imisa (propiedad de los Pujol-Gironès) sigue bajo el microscopio de la UDEF por supuestas comisiones e intermediaciones opacas.
El ocaso de un modelo de lobby
El caso Bonis-Pujol ilustra la cara B del modelo autonómico canario y catalán de finales del siglo XX: un sistema de favores cruzados donde la política servía de avanzadilla para el desembarco empresarial en mercados emergentes.
Mientras Julio Bonis defiende que nunca ha estado imputado y que sus negocios fueron «bajo la más absoluta legalidad», la Audiencia Nacional trata de determinar si los 13 millones de euros de beneficio que obtuvo el grupo son el fruto de una visión empresarial legítima o el peaje de una estructura de asociación ilícita que utilizó los puertos y los pactos parlamentarios como plataforma de enriquecimiento privado. En las islas, el nombre de Bonis sigue evocando la era en la que Coalición Canaria jugaba al «regate corto» en Madrid, una era que hoy, entre autos judiciales y planes de liquidación, aquella etapa parece estar como olvidada.
Noticia escrita por Pedro Marrero. Editado y verificado por Gara Vega. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










