
En los pasillos del edificio de la Autoridad Portuaria de Las Palmas el descontento ya no se canaliza en susurros. El malestar en las filas del PSOE de Canarias respecto al papel que desempeña Álvaro Rodríguez Dapena en el consejo de administración del primer recinto portuario del archipiélago ha alcanzado el punto de ebullición. Dentro del partido la consigna es tajante: esperan un cese inminente por el ministro de Transportes, Óscar Puente. La metáfora que circula entre los cuadros socialistas para definir su presencia es inequívoca: «Es como tener a un zombi en el consejo», es una figura que «resta fuerza estratégica a las tesis e iniciativas que impulsa Puente» y el propio presidente de Puertos del Estado, el canario Santana.
«Hay en septiembre un consejo del puerto de Las Palmas que no nos gusta nada porque vamos a contradecir al Ministerio de Economía y a la CNMC y no sabemos a quién llamar por teléfono, esto se parece a Bruselas«, ironizó un dirigente socialista con amplia experiencia en gestionar alianzas en las islas. «Debemos estar fuertes para lo que viene», enfatizó la misma fuente que pidió no ser citada y explicó que el comité insular del PSOE grancanario adoptará alguna propuesta antes de octubre.
El malestar interno procede del desequilibrio de fuerzas políticas dentro del órgano de gobierno del puerto de La Luz. Las tesis del Ministerio de Transportes frente a las directrices de la actual gestión del puerto —encabezada por perfiles alineados con Coalición Canaria y el Partido Popular— están siendo asumidas, defendidas y batalladas públicamente por los altos cargos electos del PSOE y de Nueva Canarias presentes en las instituciones insulares. Mientras los representantes territoriales asumen el desgaste político de fiscalizar el rumbo del recinto, la figura que teóricamente encarna la máxima representación de la Administración General del Estado en el consejo apenas se significa.
Un perfil técnico desconectado de la batalla política
Tras salir de la presidencia de Puertos del Estado por ser dócil al PP de Andalucía en Puerto de Cádiz, como desveló Puertos y Navieras, la llegada de Rodríguez Dapena a la Autoridad Portuaria de Las Palmas en mayo de 2025 en representación del Estado —tras ser relevado al frente de Puertos del Estado por el canario Gustavo Santana— se interpretó inicialmente como un refuerzo de primer nivel para la provincia. Ingeniero de Caminos de formación y con una dilatada trayectoria de más de tres décadas en el organismo público, el aterrizaje de este gallego prometía aportar peso técnico en un momento de carencia de profesionales de su especialidad dentro del organigrama portuario.
Sin embargo, el choque entre las expectativas políticas y la realidad del consejo ha sido total. Desde el PSOE insular echan en falta un compromiso combativo y una voz contundente frente a la línea fijada por el pacto autonómico entre CC y PP. En lugar de ejercer como el garante férreo de las políticas del Ministerio de Transportes y de actuar como dique de contención ante las decisiones de la Autoridad Portuaria, las fuentes socialistas denuncian que Rodríguez Dapena ha optado por una posición acomodada, practicando lo que definen con mordacidad como «ternurismo institucional» hacia la dirección controlada por los conservadores y los nacionalistas.
Desgaste para la estrategia de Óscar Puente
Esta actitud contrasta frontalmente con la contundencia política que el equipo de Óscar Puente exige en la gestión del sistema portuario nacional. Para la dirigencia del PSOE canario resulta incomprensible que la representación directa del Gobierno de España adopte un perfil neutro o condescendiente mientras los representantes municipales y del Cabildo tienen que multiplicar sus intervenciones para contrarrestar los acuerdos del consejo. «No puede ser que quien esté sacando la cara por las tesis del Ministerio y confrontando el modelo de la Autoridad Portuaria sean electos del PSOE y NC, mientras la persona designada para defender la postura del Estado actúe como un mudo y mero convidado de piedra», sintetizan fuentes socialistas del área metropolitana de la capital grancanaria.
El diagnóstico en el partido es sombrío: la pasividad de Rodríguez Dapena diluye la influencia de Madrid en un enclave neurálgico para el comercio atlántico, la logística de abastecimiento y la transición energética insular. Por ello, las presiones internas hacia el Ministerio para que mueva ficha y sustituya su vocalía en el muelle insular no han dejado de intensificarse, buscando restablecer un perfil que responda al pulso político actual y al que viene.










