
Peninsula, Shell, Repsol, Enagás y Baleària han validado el nuevo esquema del negocio del bunkering que operará en Tenerife. El sector del búnker en España acaba de poner fin a la incertidumbre administrativa que lastraba la planificación a largo plazo. En una reunión de alto voltaje técnico en la sede de Puertos del Estado, los pesos pesados del sistema portuario y las multinacionales del sector han dado el espaldarazo definitivo al nuevo Modelo de pliego para el suministro de GNL, BioGNL y e-GNL. No es un documento más; es el manual de instrucciones que homogeneiza las reglas del juego en todo el litoral español, eliminando el arbitrio de cada Autoridad Portuaria y blindando la seguridad jurídica para las inversiones millonarias que exige la descarbonización.
El pliego llega en el momento justo, con un mercado que ya no es testimonial: el suministro de GNL en España se ha multiplicado por cuatro en apenas dos ejercicios y el BioGNL ya mordió el 12% del pastel en 2025. El texto normaliza operativas críticas que hasta ahora se movían en un limbo normativo, desde el suministro entre buques (STS) hasta el llenado por camión cisterna (TTS) o tubería (PTS). Esta estandarización de las condiciones de acceso y seguridad ambiental es la pieza que faltaba para que España deje de ser solo un punto de paso y se consolide como el «gasolinera verde» del Mediterráneo y el Atlántico, cumpliendo a rajatabla con las exigencias del paquete europeo Fit for 55.
La relevancia de este avance se mide por la nómina de actores que han arrimado el hombro en la sede de la Avenida del Partenón. Bajo la batuta del Ministerio de Transportes, gigantes como Peninsula, Shell, Repsol, Enagás y Baleària han validado un marco que otorga a puertos estratégicos como Santa Cruz de Tenerife una herramienta de competitividad brutal. La coordinación de figuras como Federico Navarro y el liderazgo de Pedro García Navarro en Puertos del Estado han logrado lo que parecía imposible: sentar en la misma mesa a competidores feroces para acordar una calidad de servicio y unos protocolos de seguridad que conviertan el búnker de gases renovables en un proceso tan rutinario como el del fuel pesado, pero con el sello de la sostenibilidad.
Lo que se ha cocinado en esta reunión de trabajo es, en última instancia, el futuro de la economía azul en Canarias. Al cerrar los flecos del pliego, el sistema portuario español envía un mensaje claro a las navieras internacionales: aquí hay infraestructuras, hay combustible y, sobre todo, hay una norma clara. Con el e-GNL ya en el horizonte, España no solo busca liderar el suministro, sino dictar cómo se debe hacer la transición energética en los muelles, convirtiendo la complejidad técnica en una ventaja competitiva que dejará atrás a aquellos puertos que sigan anclados en la improvisación regulatoria.
Noticia escrita por Raquel Molina. Editado y verificado por Pedro Marrero. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










