
En el árido paisaje del Puerto de Granadilla, donde el viento y el sol suelen ser desafíos para la operativa diaria, la Autoridad Portuaria ha decidido convertir estos elementos en sus mejores aliados. El Edificio de Servicios de esta infraestructura estratégica ha estrenado esta semana un sistema de marquesinas fotovoltaicas en su aparcamiento, una obra que, bajo su apariencia funcional, esconde una pieza clave del engranaje de descarbonización que Puertos de Tenerife está desplegando en todo el archipiélago.
La intervención técnica ha consistido en la instalación de una robusta estructura de aluminio marino, un material esencial para resistir la corrosión extrema del entorno portuario, sobre la que se han dispuesto 48 paneles fotovoltaicos. Con una potencia pico de 530 kWp, este «techo solar» cumple una doble función: por un lado, actúa como un escudo térmico para los vehículos de los usuarios frente a la intensa radiación del sur de Tenerife; por otro, se convierte en una central eléctrica en miniatura capaz de alimentar de forma directa el Edificio de Servicios.
Uno de los puntos más destacados de esta infraestructura es su integración con la movilidad eléctrica. La energía generada por las marquesinas se derivará prioritariamente a los cuatro puntos de recarga ya existentes en el parking, cerrando así un ciclo de sostenibilidad perfecto: los vehículos eléctricos se moverán, literalmente, gracias a la luz que incide sobre sus techos mientras permanecen estacionados. Este ahorro en el consumo de red no solo alivia la factura eléctrica del puerto, sino que reduce la huella de carbono de toda la logística de servicios del recinto.
En el plano financiero, la operación ha seguido un estricto cauce administrativo. La empresa Diseño, Desarrollos e Instalaciones Singulares, S.L. resultó adjudicataria del contrato por un importe de 253.800 euros, tras superar un procedimiento de licitación abierto. No obstante, el coste para el contribuyente se ha visto significativamente aliviado gracias a una subvención de 82.620 euros procedente de los fondos NextGenerationEU. Esta inyección económica se enmarca en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, gestionado a través de la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias.
Con esta actuación, Granadilla deja de ser solo un puerto de mercancías y graneles para consolidarse como un laboratorio de transición energética. El proyecto no es un hecho aislado, sino una declaración de intenciones institucional. Puertos de Tenerife avanza así en su compromiso de convertir sus infraestructuras en nodos sostenibles, demostrando que la eficiencia energética y la funcionalidad portuaria no solo son compatibles, sino que son el único camino posible para la competitividad del sistema portuario canario en la era de la descarbonización.










