El desarrollo del tejido industrial y energético en las zonas portuarias del archipiélago acaba de marcar un nuevo precedente administrativo. La Dirección General de Calidad Ambiental del Gobierno de Canarias ha resuelto emitir el Informe de Impacto Ambiental favorable —bajo el procedimiento de evaluación simplificada— para el Proyecto Básico de Ampliación de Terminal de Graneles Líquidos (betunes asfálticos y emulsiones) en el Puerto de Arinaga, promovido por la entidad Asfaltos de Arinaga, S.A.
La resolución autoriza la modernización y extensión de la planta dedicada a la gestión de hidrocarburos pesados y derivados del petróleo, eximiendo la iniciativa de someterse a una evaluación de impacto ambiental ordinaria. El dictamen, sin embargo, se aprueba acompañado de condicionantes cautelares impuestos por organismos sanitarios y de medio marino, que han puesto el foco en la cercanía de núcleos urbanos y espacios naturales protegidos de la Red Natura 2000.
Constituida en agosto de 2006 y con un capital social de 1.254.381 euros, Asfaltos de Arinaga, S.A. opera la terminal en el Área Funcional 18 del Puerto de Arinaga bajo una concesión demanial de la Autoridad Portuaria de Las Palmas. La compañía, presidida por Timothy John Child dentro de un consejo de administración con ramificaciones internacionales como Astoncraft Limited, Invicta Energy Limited y Gomera Petroleos Representacoes e Consultoria, busca incrementar la capacidad operativa de sus instalaciones.
Energía térmica
Las actuaciones contemplan la implantación de una planta móvil de betún modificado con capacidad para 20 toneladas por hora, un cargadero de bidones, un sistema de almacenamiento de energía térmica de alta temperatura (TES) sobre lecho de rocas, una planta fotovoltaica de 35 kW y la extensión de sus líneas de trasiego hasta la segunda alineación del muelle. El expediente acumuló importantes advertencias técnicas, destacando la realizada por el Servicio de Sanidad Ambiental de la Dirección General de Salud Pública.
El órgano sanitario subrayó que la instalación genera emisiones de material particulado, óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre y compuestos orgánicos volátiles, identificando poblaciones vulnerables a poca distancia: la Playa de Arinaga a 800 metros, la Cuartería El Uno a 1.700 metros y Pozo Izquierdo a 2.760 metros. Salud Pública advirtió de que los vientos dominantes de la zona empujan los contaminantes hacia las zonas habitadas del sureste y recordó que las guías internacionales aconsejan una distancia de separación mínima de 1.000 metros con respecto a la industria del asfalto, por lo que instó a ejecutar campañas periódicas de medición de la calidad del aire.
¿Un zoológico?
Por su parte, la proximidad del puerto a la Zona Especial de Conservación (ZEC) Playa del Cabrón activó la intervención del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO). La Dirección General de Biodiversidad determinó que las obras y el previsible aumento del tráfico de buques no causarán una afección significativa a especies protegidas como la tortuga boba, el delfín mular o el angelote —catalogado en peligro de extinción—, siempre que la promotora garantice el vertido cero al mar, aplique controles de velocidad a la navegación marítima y establezca un protocolo de parada de las obras ruidosas durante al menos 30 minutos si se avistan cetáceos o tortugas en la lámina de agua.
Con este pronunciamiento administrativo, Asfaltos de Arinaga, S.A. obtiene luz verde para ejecutar la expansión de su terminal industrial, en un escenario operativo que mantendrá bajo estrecha vigilancia la convivencia entre la logística pesada de derivados del petróleo y el equilibrio ambiental del litoral insular.










