
La reestructuración financiera de los operadores de infraestructuras energéticas en alta mar suele completarse lejos del agua, pero su impacto se mide directamente en los muelles. El perforador noruego Dolphin Drilling, que cotiza en el mercado Euronext, ha consolidado un giro radical en su balance contable durante la primera mitad del ejercicio, respaldado por una renovación integral de su cúpula directiva, su junta de accionistas y la refinanciación de su deuda estructural. En la última teleconferencia de resultados, el recién nombrado director ejecutivo de la firma, Jon Oliver Bryce, certificó el regreso de la compañía a la rentabilidad operativa al registrar un EBITDA de 10,4 millones de dólares en el primer semestre de 2025, una cifra que contrasta con el EBITDA negativo de 23,2 millones de dólares anotado en el mismo tramo del año anterior.
La presencia de este gigante de la perforación en Las Palmasratifica la condición del archipiélago como el espacio de contingencia más competitivo del corredor euroafricano. La dirección de Dolphin Drilling sostiene que la oferta global de plataformas semisumergibles amarradas es notablemente limitada, coincidiendo con un repunte sostenido en la demanda global de estos equipos. El director ejecutivo, Jon Oliver Bryce, identifica una reactivación del negocio dividida en dos nichos de mercado diferenciados: la perforación convencional de hidrocarburos y el incremento de los contratos de taponamiento, abandono definitivo y desmantelamiento de pozos obsoletos. Al retener el Borgland Dolphin en el recinto portuario de Las Palmas, listo para ser reactivado ante cualquier licitación de urgencia en el mar del Norte o en la costa occidental africana, la firma noruega se posiciona en una situación ventajosa para capturar proyectos en un mercado energético altamente competitivo.
La mejora de los ingresos totales de la corporación, que escalaron hasta los 93 millones de dólares frente a los escasos 30 millones de dólares facturados en el primer semestre de 2024, refleja la reactivación del mercado de plataformas semisumergibles amarradas. No obstante, el saneamiento contable todavía convive con distorsiones fiscales heredadas. El director financiero de la compañía, Ingolf Gillesdal, detalló que Dolphin Drilling arrastra una pérdida neta de 26,2 millones de dólares (0,09 dólares por acción) debido a un impacto impositivo adverso de 19,2 millones de dólares. A pesar de este lastre en el beneficio neto, la entrada del fondo Svelland Capital como inversor estratégico a largo plazo con una participación del 49% dota a la empresa de la solvencia necesaria para batallar por el cobro del laudo arbitral contra General Hydrocarbons Ltd. en Nigeria.
La viabilidad comercial de la empresa descansa sobre el rendimiento de sus activos flotantes, donde las Islas Canarias desempeñan un papel fundamental como base de mantenimiento y posicionamiento estratégico. Mientras que las unidades con contratos en firme registran altos índices de actividad —con la plataforma Paul B Loyd Junior alcanzando una utilización del 98% en el Mar del Norte británico para Harbour Energy hasta 2028 y la Blackford Dolphin operando a un 86% de capacidad para Oil India hasta 2026—, la joya de la corona para sus futuras licitaciones se gestiona desde el Atlántico Medio. La plataforma semisumergible Borgland Dolphin permanece amarrada en estado de inactividad técnica en el puerto de Las Palmas, un enclave escogido deliberadamente para minimizar los costes fijos de mantenimiento mientras se comercializa activamente en los mercados internacionales.










