La industria pesada del Puerto de Santa Cruz de Tenerife ha marcado un punto de inflexión en su capacidad operativa. La compañía Tenerife Shipyards, integrada en la estructura de Hidramar Group, completó en la Dársena del Este la maniobra de inmersión técnica de su nuevo dique seco flotante, bautizado como Hidramar Ultra 22000, informa Europa Press. La prueba de validación sobre el terreno abre el camino para que la instalación comience a operar de forma permanente como la infraestructura de varada de mayor envergadura instalada hasta la fecha en la isla.
La operación consistió en el anegamiento controlado de los tanques de lastre y el hundimiento progresivo de la solera de la estructura hasta alcanzar la cota de calado exigida para maniobrar con buques de gran tonelaje. A lo largo del ejercicio, ingenieros navales, especialistas en maniobras portuarias y técnicos de seguridad evaluaron el comportamiento hidrostático de la plataforma, la respuesta estructural a la presión sobre el casco y la absoluta estanqueidad de los compartimentos estancos.
Uno de los parámetros más relevantes de la jornada técnica radicó en el comportamiento del sistema de bombeo principal. La instalación dispone de ocho bombas centrífugas redundantes de alto rendimiento, cuya función es achicar el agua acumulada en los tanques interiores para elevar la estructura con la embarcación alojada en su interior. Los datos recabados en la Dársena del Este confirmaron que el equipo técnico puede completar la secuencia completa de inmersión y elevación en un margen de dos horas. Este intervalo reduce los tiempos de parada en dique de los buques comerciales, optimizando los costes operativos que afrontan las navieras durante las varadas técnicas.
La entrada en servicio de este coloso naval transforma la posición competitiva del Puerto de Santa Cruz de Tenerife dentro de las rutas marítimas del Atlántico Medio. La estructura, con 240 metros de eslora y una capacidad de elevación fijada en 22.000 toneladas de peso muerto, habilita a la dársena tinerfeña para alojar en dique seco a barcos de dimensiones Panamax. Dentro de esta categoría se encuadran buques portacontenedores, petroleros de productos refinados, cruceros de mediano tamaño, barcos cableros y unidades especializadas en la atención a la industria del petróleo y el gas offshore.
Históricamente, la falta de una instalación de estas características en las Islas Canarias obligaba a las embarcaciones que necesitaban reparar el casco o pasar inspecciones periódicas de clasificación a desviarse hacia astilleros del norte de Europa o de la costa occidental africana. La certificación del dique flotante permite a Tenerife Shipyards captar esa cuota de mercado en la propia ruta de tránsito atlántica, reteniendo trabajos de alta complejidad técnica que hasta ahora pasaban de largo por el archipiélago.
El astillero ha diseñado la solera del Hidramar Ultra 22000 para acometer proyectos de ingeniería naval sobre obras vivas de los buques. Las instalaciones están preparadas para la renovación masiva de planchas de acero en cascos, la alineación y reparación de líneas de ejes, el mantenimiento integral de timones y hélices de propulsión, el cambio de válvulas de fondo y la limpieza de pintura mediante proyectado de agua a ultra alta presión (Ultra High Pressure Hydroblasting) previa a la aplicación de recubrimientos marinos.
Tras concluir con éxito el proceso de inmersión, el equipo de producción del astillero inició los trabajos de nivelación de los picaderos de madera sobre la solera y la calibración de las torres de guiado para la traba de las naves. El despliegue de esta infraestructura tendrá un impacto directo en el mercado laboral insular. Hidramar estima que la operatividad continuada del dique generará más de 150 puestos de trabajo directos y alrededor de 300 indirectos en la isla. La demanda de perfiles profesionales abarca especialidades industriales de alta cualificación, entre las que destacan soldadores homologados, caldereros, tuberos industriales, electricistas navales y mecánicos especializados en sistemas hidráulicos de potencia. Con esta maniobra, Tenerife se dota de una herramienta estratégica para disputar el negocio de la reparación naval pesada en el entorno atlántico.










