
El Puerto de Las Palmas de Gran Canaria consolida su posición como el pivote logístico del Atlántico Medio con la reestructuración del servicio NWC-USA-SAWC de MSC. La naviera, líder mundial, ha ratificado la escala en La Luz como el último punto de consolidación europeo antes de iniciar su extenso recorrido por el continente americano. Este servicio no solo asegura la conexión con el corazón industrial del Noroeste de Europa (tras escalas en Londres, Róterdam, Amberes y Bilbao), sino que proporciona al tejido económico canario una conexión directa y sin fisuras con ocho puertos clave en América Latina, abarcando desde el Caribe hasta la Costa Oeste de Sudamérica.
Una vez que el buque zarpa de Las Palmas, se dirige a una red de mercados vitales. El primer punto de entrada en el Caribe es Caucedo (República Dominicana), seguido por el hub colombiano de Cartagena. La ruta atraviesa luego el crucial eje panameño con escalas en Cristóbal (lado Atlántico) y Rodman (lado Pacífico), permitiendo a MSC gestionar el tránsito del Canal. Tras cruzar el Pacífico, el servicio se enfoca en la costa occidental sudamericana, recalando en Callao (Perú) y cubriendo la demanda chilena con paradas sucesivas en San Antonio, Coronel y, finalmente, Valparaíso.
Esta secuencia de puertos subraya que la función de Las Palmas es vital: actuar como una plataforma de servicio 24/7 que garantiza que la carga destinada a estos ocho destinos clave de América Latina, junto con los servicios de búnker y el know-how técnico, se gestionen con los tiempos de tránsito más competitivos antes del crucial salto oceánico. La presencia fija de La Luz en esta ruta troncal es la mejor defensa de la Autoridad Portuaria de Las Palmas frente a la competencia africana, asegurando el flujo de carga diversificada y reafirmando a Canarias como la terminal avanzada de Europa hacia el Nuevo Mundo.










