
Naviera Armas ha iniciado una profunda reestructuración de su arquitectura legal y de gobernanza. La matriz del grupo, Naviera Armas Sociedad Anónima, ha modificado sus estatutos en lo relativo a la representación de sus acciones, un paso técnico que suele anticipar cambios en la propiedad o en el control político de la entidad. Este ajuste estatutario ha venido acompañado de una limpieza sistemática de los apoderamientos que hasta ahora ostentaban los principales ejecutivos encargados de la gestión operativa y financiera del holding.
El proceso de revocación ha sido masivo y ha afectado a nombres propios que han definido la estrategia de la naviera en los últimos años. Entre los directivos que han visto extinguidos sus poderes (tanto solidarios como mancomunados y generales) destacan Marc Canalda Martínez, Eduardo Cascales Dones y Javier del Cristo Rodríguez Sánchez. Especial relevancia cobra el cese de facultades de Antonio Armas Mead, cuya figura ha estado históricamente ligada a la representación del grupo en múltiples niveles. Estas revocaciones no se han limitado a la matriz, sino que se han replicado de forma casi idéntica en toda la estructura periférica de la organización.
La limpieza de poderes ha alcanzado a sociedades vitales para la logística y el soporte del negocio naviero. Entre ellas figuran Marítima de Sotavento SL y Marítima de las Islas SL, piezas fundamentales en la operativa de flota, así como Artra Servicios Corporativos SL, la unidad encargada de la gestión administrativa transversal del grupo. También se han registrado ceses de apoderamientos en Estudios y Consignaciones SL y Caflaja SL, sociedades que tradicionalmente han servido de apoyo a las actividades portuarias y patrimoniales de la familia Armas.
El alcance de este reajuste registral se extiende incluso a las ramas de servicios y diversificación del holding. Las revocaciones han quedado inscritas en Anarafe SL, Antalex Sociedad Limitada y Armas Corredurías de Seguros de Canarias Sociedad Limitada, esta última una entidad clave para la gestión de riesgos de la flota. En esta correduría, destaca la revocación de Marc Canalda Martínez y Eduardo Cascales Dones, dejando la representación en una situación de interinidad técnica a la espera de nuevos nombramientos.
Esta maniobra sugiere una culminación del proceso de centralización de mando tras las turbulencias financieras sufridas por el grupo en el pasado reciente. Al eliminar las capas de apoderamientos de estos directivos en diez sociedades distintas, la compañía parece buscar un control mucho más rígido y directo de sus flujos de decisión. Con la firma de estas revocaciones, Naviera Armas cierra una etapa de gestión delegada para dar paso a una estructura de poder más simplificada y, previsiblemente, bajo el control directo de sus nuevos gestores o acreedores estratégicos.










