
La geopolítica del petróleo ha convertido las aguas de Canarias en el escenario de una persecución de película. Washington ha lanzado una ofensiva sin precedentes contra lo que denomina la mafia de armadores griegos que, operando desde el anonimato de El Pireo y utilizando las aguas del archipiélago como nodo logístico, facilitan el flujo de crudo sancionado de Irán, Venezuela y Rusia. La reciente oleada de sanciones de la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros) ha puesto nombre y apellidos a los protagonistas de esta red de evasión. La flota fantasma que opera en el circuito financiero griego mayormente utiliza el Atlántico Medio para transbordos (ship-to-ship) y mantenimiento, intentando pasar desapercibida entre el tráfico legítimo de las islas.
Al menos una docena de petroleros han estado practicando spoofing (manipulación de señales AIS) frente a las costas del Atlántico Medio. Buques como el Quinn y el Garnet han sido detectados navegando a la deriva o dando vueltas en U cerca de las rutas que pasan por Canarias, incapaces de entregar sus cargamentos de nafta o crudo pesado. La gravedad radica en que Canarias se ha convertido, por su ubicación y servicios, en espacio de espera o de escala «necesario» en algunos casos para estas naves que operan en la sombra. Los armadores griegos sancionados, como Altomare o las empresas asociadas a Thasos Maritime, utilizan la infraestructura de las islas para blanquear el origen de sus rutas. Con la incautación del Marinera (ex Bella 1), Washington envía un mensaje claro: ni la bandera rusa ni el anonimato de las empresas fachada en El Pireo garantizan ya la impunidad en el Atlántico Medio.
El Departamento del Tesoro ha señalado directamente a la empresa griega Altomare, con sede en Grecia, por su vinculación con el transporte de crudo iraní. El protagonista es el superpetrolero Kallista, un VLCC con bandera de Panamá que, según las pruebas estadounidenses, transportó cerca de 4 millones de barriles de petróleo iraní a principios de 2025. Aunque administrado por Altomare, el propietario registrado es Mercury Shipservices. El Tesoro vincula a este buque con la red de Sepehr Energy Jahan Nama Pars Company, descrita como el brazo de ventas de petróleo del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán.
El Bloqueo de Venezuela: Canarias como zona de deriva
Otro buque vinculado a Altomare, el Niovi, ya fue noticia en mayo de 2023 al ser secuestrado por el propio Irán, lo que subraya la peligrosa ambigüedad de estos operadores navales. Paralelamente, EE. UU. ha cercado la red de Seyed Asadoollah Emamjomeh, un magnate iraní del Gas Licuado de Petróleo (GLP) designado desde abril de 2025. Cuatro nuevos transportadores de gas asociados a su flota han sido bloqueados, sumándose a los seis ya sancionados anteriormente. Entre los buques destacados en este complejo engranaje se encuentran: Gas Athena, Kaisa I, bandera de Panamá, vinculado a Tilos Maritime and Trading, y Nexo, bandera de Gambia, vinculado a Serifos Maritime and Trading. El buque Tusitala también está bajo el foco de las autoridades norteamericanas.
El caso más dramático de los últimos días es el del petrolero Bella 1 (renombrado como Marinera). Este buque, un VLCC sancionado originalmente por financiar a los hutíes y al grupo Qods de Irán, protagonizó una persecución transatlántica tras negarse a ser abordado por la Guardia Costera estadounidense en el Caribe. Para eludir la captura, la tripulación pintó una bandera rusa en el casco y el buque fue registrado apresuradamente en el registro oficial de Rusia (con puerto base en Sochi). A pesar de este movimiento de «protección» soberana, la Guardia Costera de EE. UU. capturó el buque este mismo 7 de enero de 2026 cerca de las Islas Feroe, ignorando las protestas diplomáticas de Moscú.
Laprohibición estadounidense de que petroleros sancionados entren o salgan de Venezuela ha generado un caos logístico en el Atlántico. Hay buques interceptados e incautados como el Skipper, con bandera falsa de Guyana (país que no tiene registro internacional), fue declarado apátrida, interceptado y llevado a Galveston, Texas, para subastar su carga. El Centuries, con bandera de Panamá, fue interceptado el 20 de diciembre tras falsificar sus datos de ubicación para cargar en Venezuela.
Noticia escrita por Gara H. Vega. Editado y verificado por José L. Jiménez. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










