
El Puerto de La Luz y de Las Palmas no solo sirve como punto de apoyo logístico para los buques de perforación en activo, sino que su rol como plataforma de fondeo y mantenimiento de larga duración se extiende hasta la fase final del ciclo de vida de los activos de hidrocarburos. La reciente adquisición de la unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) Petrojarl I por parte de Finder Energy, una exploradora australiana, subraya este papel.
La FPSO, construida en 1986 ycon 39 años de antigüedad, está parada en Las Palmas, un destino habitual para activos offshore a la espera de un nuevo contrato, una reestructuración. El acuerdo, sellado con Amplus Energy, implica la transferencia de propiedad del FPSO a Finder Energy, con sede en Perth. El objetivo es claro: la unidad será modernizada y reactivada en Canarias para operar en los yacimientos de África occidental.
Este tipo de transacción ilustra una tendencia clave en el sector petrolero independiente: Adquirir un FPSO de segunda mano y reacondicionarlo en puertos de servicios como Las Palmas permite a las empresas de exploración reducir drásticamente el coste de capital frente a la construcción de una unidad nueva.
Finder no solo compra el activo, sino que Amplus Energy mantiene una participación significativa en la compañía y seguirá siendo fundamental en la prestación de servicios de ingeniería, extensión de la vida útil, modernización, y las futuras operaciones y mantenimiento (O&M) en el campo. Este modelo refuerza la seguridad de entrega y acelera la ejecución del proyecto KTJ. La permanencia de la Petrojarl I en el Puerto de La Luz durante el periodo de «parada» y negociación consolida la función de Las Palmas como:
Un puerto seguro en el Atlántico Medio que ofrece servicios de amarre y lay-up de bajo coste relativo para grandes estructuras flotantes. Canarias es un espacio de tránsito donde se negocian y formalizan las ventas de activos antes de que se embarquen en su última travesía hacia el destino final para su reacondicionamiento o desguace. La partida de esta FPSO de 1986 hacia un nuevo contrato en África marca, por tanto, un nuevo hito en la relevancia de Canarias como un mercado secundario para el capital flotante de la industria de petróleo y gas, subrayando que la actividad portuaria no se limita al flujo de contenedores, sino también a la gestión industrial de activos en fase de reasignación.










