La operativa en los puertos de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas se enfrenta esta semana nuevamente a una volatilidad importada donde el complejo de granos muestra signos de fractura bajo la presión de una narrativa política que condiciona los precios de la energía. En este contexto de mercados condicionados por el verbo presidencial canario y la fluctuación energética, la estrategia de los operadores portuarios se limita a la resistencia táctica, asumiendo que el consumidor final terminará pagando el peaje de una economía que no termina de traccionar, dejando a los importadores en la situación de quien sube una cuesta con la única ayuda de un buen whisky a mano.
Las fluctuaciones del crudo ha dejado de ser un ruido de fondo para convertirse en el principal vector de riesgo para los importadores canarios, quienes observan cómo el maíz de mayo (ZCK26) escala hasta los 461-6 puntos, tras marcar un máximo intradía de 464-6. Este encarecimiento del cereal, vital para sostener la cabaña ganadera insular a través del REA, se produce en un entorno donde el volumen de contratación de esta posición alcanza los 77.843 contratos, reflejando una tensión en la oferta que los operadores locales apenas pueden compensar con logística.
En el puerto de Las Palmas, nodo estratégico para el trasbordo de semillas oleaginosas, la gestión de los silos de trigo en los muelles de descarga se complica por la divergencia entre las distintas calidades de grano, lo que impacta directamente en la estructura de costes de la panificación y el consumo directo en las islas.
El trigo blando retrocede 2 hasta situarse en 585-6, lejos de su máximo diario de 596-0, en una semana marcada por la liquidación de posiciones ante la incertidumbre económica global. Sin embargo, el trigo duro de primavera (KWK26) rompe la tendencia bajista con un repunte de +3-2 puntos, alcanzando los 621-0, mientras que el Hard Red Winter Wheat (KEK26) se mantiene en 602-4 puntos tras registrar un volumen de 11.132 operaciones.
El panorama para los suministros secundarios y de nicho, fundamentales para la industria agroalimentaria canaria, muestra una volatilidad extrema que dificulta la planificación de las importaciones a medio plazo. La avena para mayo (ZOK26) sufre un desplome de 7-0 puntos, cayendo hasta los 332-4, tras haber rozado los 351-6 al inicio de la jornada.










