
El Departamento de Defensa de los Estados Unidos ha fijado su mirada en Tenerife para la puesta a punto de uno de sus activos logísticos más versátiles. El USAV Major General Charles P. Gross, buque de la clase Frank S. Besson Jr. diseñado para el transporte de carga pesada, cumple su novena jornada de estancia en la isla bajo el control técnico de Tenerife Shipyards. Esta operación subraya el giro operativo de la Armada y el Ejército de los EE. UU. hacia la industria auxiliar canaria, buscando garantizar la operatividad de sus misiones en el corredor estratégico Rota-Atlántico.
Con capacidad para transportar hasta 15 tanques de guerra y cientos de toneladas de material, el Charles P. Gross es una pieza clave en la arquitectura de apoyo logístico del Pentágono desde su entrada en servicio en 1991. Su presencia actual no constituye un hecho aislado: el buque ya recaló en la dársena del Este en octubre de 2024 para intervenciones similares. La repetición de estas escalas técnicas en un intervalo inferior a dos años evidencia que Washington no solo valora la ubicación geográfica, sino que ha validado la capacidad técnica y el cumplimiento de los estrictos estándares militares de los astilleros tinerfeños frente a competidores en la costa africana o el sur de Europa.
Eficiencia naval frente al debate político
El buque será sometido a labores de mantenimiento hasta el próximo 3 de mayo. La operación ha reavivado el debate sobre el uso de infraestructuras civiles para fines militares, con formaciones como la prorusa Podemos expresando un rechazo frontal y vinculando la estancia del navío con la inestabilidad bélica en Oriente Medio. Para el sector industrial de Santa Cruz, el enfoque es estrictamente profesional. La captación de contratos directos con el Gobierno de los Estados Unidos supone una inyección de carga de trabajo de alto valor añadido y posiciona a la capital canaria en la élite de la reparación naval global.
El USAV Major General Charles P. Gross, con sus 84 metros de eslora, funciona como un termómetro de la confianza exterior en la marca Tenerife. La discreción y eficiencia operativa de Tenerife Shipyards en la gestión de estos activos —procedentes de la base naval de Rota— refuerza la tesis de que el puerto canario ha evolucionado de simple estación de búnker a socio industrial de primer nivel. Al apostar por la tecnología y seguridad tinerfeña, el Pentágono convierte a las islas en un eslabón logístico indispensable para sus operaciones de largo alcance en el flanco sur de la OTAN.










