
El equilibrio geopolítico del Atlántico Medio se está desplazando, y según Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria, las Islas Canarias están caminando hacia una trampa estratégica. En una dura crítica a las recientes misiones diplomáticas del Gobierno regional en Rabat, Morales ha dado la voz de alarma sobre el «modelo portuario de Estado» de Marruecos: una estrategia de expansión centralizada y agresiva diseñada para neutralizar la histórica hegemonía del Puerto de La Luz y de Las Palmas. Un hecho que denuncia tras la venta, pendiente de autorización del Estado, del 45% de las terminales de Boluda TM a una empresa estatal marroquí.
Mientras el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, regresaba recientemente de Agadir defendiendo la «complementariedad» entre los puertos canarios y marroquíes, Morales en un artículo de opinión en los medios de Las Palmas y adelantado por Canarias 7 tacha esa retórica de ingenuidad peligrosa. El líder grancanario señala la «fagocitación» de Algeciras por parte de Tánger Med como una advertencia histórica: un proceso donde la cooperación inicial sirvió únicamente como preludio para una absorción total del mercado por parte del reino alauita.
El modelo Tánger Med: Geopolítica sobre el mercado
La estrategia de Marruecos no es producto de los caprichos del mercado, sino una arquitectura deliberada de poder estatal. Tánger Med ya ha reescrito la logística del Mediterráneo, utilizando costes laborales más bajos, marcos regulatorios laxos y subsidios estatales masivos para arrebatar gigantes como Maersk a los puertos españoles.
Morales advierte que ese mismo esquema se está aplicando al Atlántico. El surgimiento del Puerto Atlántico de Dajla —construido en territorio en disputa del Sáhara Occidental y en contra del derecho internacional— apunta directamente a la yugular de Las Palmas. Dkhla aspira a captar los tráficos de tránsito del África Occidental y el Sahel que, históricamente, han encontrado en Gran Canaria su centro natural de escala y servicios.
Asimetría insular: Las Palmas vs. Santa Cruz
El impacto del ascenso portuario marroquí se siente de forma desigual dentro del archipiélago. Morales es tajante: la amenaza para Las Palmas es estructural; para el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, es prácticamente inexistente. Las Palmas a su juicio es un hub global de bunkering, reparaciones navales y servicios offshore, compite en la misma liga internacional de alto riesgo que los megapuertos de Marruecos. Y Santa Cruz de Tenerife está centrado en el cabotaje regional, los cruceros y la mercancía de consumo local. Esta «menor ambición internacional» actúa como un escudo protector, dejando a Tenerife relativamente aislada de las ambiciones marítimas de Rabat.
Morales sugiere que esta disparidad explica la «apatía estratégica» de ciertos sectores políticos regionales. Para Gran Canaria, la competencia marroquí es un riesgo real para su corazón económico; para Tenerife, es apenas un ruido geopolítico lejano. Uno de los puntos más críticos del análisis de Morales es el papel de la Unión Europea. Mientras Las Palmas se ve asfixiada por normativas ambientales cada vez más estrictas —como el sistema ETS (comercio de emisiones) o las directivas FuelEU—, los puertos marroquíes operan fuera de estas costosas obligaciones.
«Estamos compitiendo en el mismo mercado global con reglas diferentes» argumenta Morales. El presidente del Cabildo establece un paralelismo sombrío con la industria del tomate canario, diezmada por las importaciones marroquíes a pesar de las supuestas medidas de protección de la UE. El temor es que el Puerto de Las Palmas sea el próximo «activo estratégico» sacrificado en el altar de la estabilidad diplomática entre Bruselas y Marruecos.
Desprotección estratégica
La advertencia del Cabildo es clara: Marruecos entiende sus puertos como instrumentos de política exterior, no solo como infraestructuras económicas. Si España y la UE continúan tratando a Las Palmas como una simple dotación regional en lugar de un bastión geopolítico, la isla se arriesga a una «pérdida progresiva de centralidad». Mientras las grúas avanzan en Villa Cisneros y Agadir, el mensaje de Morales a Madrid y Bruselas es inequívoco: la cooperación con el vecino es una virtud, pero entregar las llaves de la encrucijada marítima más vital del Atlántico es un error histórico de consecuencias incalculables.
Noticia escrita por Gara Vega. Editado y verificado por Pedro Marrero. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










