
El Tribunal Supremo ratifica 20 años de prisión por piratería y homicidio tras el ataque al patrullero Fulmar en 2023. La sentencia reconstruye el asalto que costó la vida al oficial Carlos Esquembri y coincide con su máximo reconocimiento institucional por parte de la Agencia Tributaria.
La justicia ha dictado este mes de abril de 2026 su última palabra sobre una de las operaciones más trágicas de la lucha contra el narcotráfico en la ruta atlántica. El Tribunal Supremo ha ratificado las condenas para la tripulación de un velero cargado de cocaína, en una sentencia que no solo impone severas penas de prisión, sino que reconstruye con precisión quirúrgica el asalto que le costó la vida al oficial de Vigilancia Aduanera Carlos Esquembri Hinojo.
Los hechos, que ahora el Alto Tribunal califica definitivamente como un acto de piratería, se remontan al 18 de marzo de 2023. En aguas internacionales, a unas 700 millas al oeste de Canarias, el patrullero Fulmar interceptó un velero sospechoso de transportar cocaína tras una alerta de la DEA. Durante la maniobra de abordaje, el timonel de la nave civil realizó un viraje brusco e intencionado con el objetivo de embestir la lancha auxiliar de los agentes. El impacto hizo volcar la embarcación estatal, atrapando bajo el casco al oficial Esquembri, quien falleció por asfixia por sumersión.
La crónica judicial detalla un escenario de caos y violencia extrema. Mientras los compañeros de Esquembri intentaban rescatarlo y reanimarlo en la cubierta del velero, otro de los narcotraficantes disparó una bengala contra los bidones de combustible de su propia nave. El incendio resultante provocó explosiones que destruyeron el cargamento ilícito y hundieron el velero, obligando a los agentes a rescatar a sus propios agresores mientras custodiaban el cuerpo inerte de su oficial jefe.
El fallo del Tribunal Supremo, del que ha sido ponente el magistrado Pablo Llarena, ha endurecido el castigo para el timonel, elevando su condena a 20 años de prisión. El tribunal subraya que no se trató de un accidente náutico, sino de un ataque deliberado contra funcionarios públicos para proteger la mercancía. El autor del incendio ha sido condenado a 16 años, mientras que el resto de la tripulación cumplirá una década entre rejas.
Este cierre judicial coincide con el profundo reconocimiento institucional a la figura de Carlos Esquembri. El oficial melillense, instructor de operaciones especiales y veterano de mil batallas en alta mar, ha recibido a título póstumo la máxima distinción de la Agencia Tributaria: el Reconocimiento de Méritos Relevantes. Su viuda, Matilde Gómez, recogió en 2025 una placa que simboliza el sacrificio de quienes, lejos de cualquier foco mediático, libran una guerra real en mitad del océano.
La sentencia del Supremo no solo restituye la verdad de lo ocurrido, sino que dignifica la memoria de Esquembri al reconocer que su muerte fue el precio de un acto de servicio frente a un enemigo que, como señala la resolución, no dudó en utilizar tácticas de piratería para eludir la ley. Melilla y el Servicio de Vigilancia Aduanera despiden así a un «héroe civil» cuya pérdida ha servido para endurecer la jurisprudencia contra quienes convierten el mar en un territorio de impunidad.









