
Datos que no cuadran, buques que ahorran y la curiosa eficiencia de la Dirección Provincial. En los despachos de la Dirección Provincial del Instituto Social de la Marina (ISM) en Las Palmas, el aire parece más denso de lo habitual. El reciente informe de diciembre de 2025 al que ha tenido acceso Canarymaritime de fiscalización del Tribunal de Cuentas sobre los ejercicios 2023 y 2024 ha dejado al descubierto que, entre el vaivén de las olas y los expedientes, la contabilidad y la gestión de empleo tienen fugas difíciles de tapar con retórica institucional.
El Tribunal de Cuentas dio la voz de alarma por un subsidio de Incapacidad Temporal (IT) de la Mutua Asepeyo entre el 1 y el 2 de diciembre de 2024. Sobre el papel, esto podría haber chocado con el subsidio para mayores de 52 años. Pero la Dirección Provincial de Las Palmas ha sacado el cronómetro: resulta que ese pago delegado de Asepeyo ocurrió mientras el trabajador aún estaba en su empresa y, crucialmente, doce días antes de que se reanudara su subsidio por desempleo (el 14 de diciembre). Por apenas una semana y media, el expediente se ha salvado de la quema.
El misterio de las cuentas en Las Palmas
Uno de los puntos más sangrantes de la fiscalización se localiza en la gestión de las prestaciones por cese de actividad de los autónomos del mar (CATA). El Tribunal ha detectado una anomalía que roza lo esotérico: en la Dirección Provincial de Las Palmas figuran perceptores con importe «cero» durante el ejercicio 2023. Para los auditores, esto no es un simple error de redondeo, sino una «incongruencia» que pone en duda la veracidad y consistencia de toda la información reportada por el sistema Microstrategy del ISM en la provincia. Es, en términos llanos, el rastro de un fantasma administrativo que cobra pero no percibe, o que figura pero no existe.
Políticas de empleo: Un «cascarón vacío» en el muelle
Si bajamos al terreno de la inserción laboral, la crónica se vuelve aún más mordiente. A pesar de la importancia estratégica del puerto, el informe revela que en Las Palmas (al igual que en otras provincias) no se llevaron a cabo acciones reales de inserción laboral. Ni recepción de ofertas, ni colocación de demandantes, ni seguimiento para fomentar el empleo. La oficina se limitó a ser un mostrador de «alta administrativa», delegando el trabajo sucio en el Servicio Canario de Empleo a través de la aplicación SISPECAN. Básicamente, el ISM en Las Palmas ha estado gestionando el desempleo, pero olvidándose de gestionar el empleo.
El factor Asepeyo y la sostenibilidad «verde»
Pero no todo son sombras. En el capítulo de sostenibilidad —ese que tanto gusta en los titulares SEO—, el ISM saca pecho con una gestión que mezcla la eficiencia energética con la colaboración mutua. El informe destaca que el ISM tiene delegada la gestión de parte de sus servicios con entidades como Asepeyo, especialmente en lo que respecta a la gestión de la incapacidad temporal y otras contingencias profesionales del sector marítimo.
Sin embargo, la mención más curiosa vinculada a la eficiencia en Las Palmas aparece en las medidas de ahorro: mientras se recortaba el consumo de papel (de 1.065 paquetes a 805) y se cambiaban bombillas por LED, el gran ahorro vino del mar. El ISM logró reducir drásticamente el combustible del buque ‘Esperanza del Mar’, con base en el puerto grancanario, una medida que ha sido clave para que la institución obtuviera su certificado de huella de carbono en marzo de 2024.
Mucho LED y poco control
La radiografía del Tribunal de Cuentas para Las Palmas es clara: muy eficientes cambiando fluorescentes y optimizando el gasóleo del buque hospital, pero ISM suspende en el control de las prestaciones y en la transparencia de los datos. La dependencia del SEPE para saber a quién se le paga y cuánto (el ISM carece de base de datos propia de beneficiarios) crea una «brecha» que impide cualquier control serio. El «interés superior» parece haber estado más centrado en la huella de carbono que en evitar que los expedientes con importe cero sigan ensuciando las estadísticas oficiales.
Mutua Balear y los registros «fantasma»
Más curioso es el caso con la Mutua Balear. El Tribunal informó de un subsidio entre abril y mayo de 2024, pero tras consultar el sistema eSIL, Las Palmas responde que, aunque el periodo está «mecanizado», no consta que se haya pagado ni un euro. Es decir, existe el registro del proceso, pero no el rastro del dinero. Un error de sistema que, de nuevo, sirve para que el ISM se lave las manos ante la acusación de irregularidad.
Noticia escrita por Gara Vega. Editado y verificado por José L. Jiménez. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










