
El mapa global de suministro de combustibles marinos afronta una severa contracción de inventarios que amenaza con alterar los costes operativos de las principales rutas de la marina mercante. Este escenario de saturación en el Mediterráneo continental sitúa al Puerto de Las Palmas en una posición estratégica fundamental, aunque expuesta a las mismas tensiones de inventario que sufren sus competidores directos. La disponibilidad de fueloil pesado en el muelle de la capital grancanaria es estrecha para atender la demanda inmediata. Los intermediarios financieros y las compañías de bunkering con base en Canarias han elevado las recomendaciones de espera, exigiendo a las flotas internacionales plazos de entrega obligatorios de entre 7 y 10 días para poder garantizar el suministro de cualquier tipo de hidrocarburo marino en sus dársenas.
La escasez estructural de Las Palmas conecta directamente con la reconfiguración de los inventarios en la fachada atlántica de África, un mercado cada vez más integrado con la logística insular. En el Golfo de Guinea, los operadores comerciales requieren plazos de preaviso de 10 días para asegurar suministros de VLSFO y LSMGO en Lomé (Togo), idéntica exigencia a la impuesta en la bahía de Walvis (Namibia). En Lagos, Nigeria, las petroleras locales gestionan entregas con un margen de 5 a 7 días, mientras que en Luanda (Angola), la carencia de VLSFO obligará al mercado a esperar dos semanas para la recepción de nuevos cargamentos. Con el sur del continente presionado por la falta de producto rápido en Durban (Sudáfrica) y plazos de hasta 15 días en Port Louis (Mauricio), el eje que une a Canarias con el oeste africano se consolida como el pasillo crítico para sostener la resiliencia y el aprovisionamiento de las flotas comerciales en el Atlántico.
El centro de distribución del Noroeste de Europa, conformado por el eje Amberes-Rotterdam-Ámsterdam (ARA), registra mínimos históricos en sus reservas independientes de fueloil, con volúmenes promedio un 15% inferiores a los niveles de abril. Esta caída sitúa los inventarios de la región en sus cotas más bajas de la última década, forzando a los armadores a programar sus compras de fueloil con muy bajo contenido de azufre (VLSFO) y fueloil pesado (HSFO) con un preaviso mínimo de diez días para asegurar ofertas competitivas frente a una oferta sumamente restringida.
La parálisis en el norte del continente se ve agravada por una escasez paralela de destilados medios. Las existencias independientes de gasóleo en la región de ARA —que aglutinan el diésel y el gasóleo de calefacción— han caído un 6% mensual, marcando su nivel más bajo en dos años y medio. Para mitigar el desabastecimiento de gasóleo marino (LSMGO), el centro logístico europeo ha disparado sus importaciones hasta los 236.000 barriles diarios en mayo, recurriendo de forma masiva al refino de Estados Unidos, que ya sufraga el 49% de estos cargamentos, seguido de Arabia Saudí con un 15%. Esta extrema dependencia exterior replica las tensiones geográficas observables en el norte de Alemania y Escandinavia, donde puertos como Hamburgo, Gotemburgo o las costas de Skaw exigen plazos de entrega que oscilan entre los cinco y los diez días para cualquier tipo de destilado.
Ante el bloqueo del mar del Norte, la presión de la demanda se ha trasladado de forma inmediata al corredor del Mediterráneo, provocando un colapso operativo en el Estrecho de Gibraltar. La congestión en las radas de Gibraltar y Algeciras ha escalado de forma crítica debido a la falta de espacio de almacenamiento y a la indisponibilidad de barcazas de reparto, registrándose demoras generalizadas de entre 12 y 24 horas en los despachos de combustible. Alrededor de 18 buques portacontenedores y graneleros permanecen en fondeadero esperando turno de suministro, mientras los intermediarios exigen plazos de preaviso de 7 a 10 días para entregas inmediatas. Una saturación logística idéntica lastra las operaciones frente a las costas de Malta debido a persistentes retrasos en la carga, así como al puerto de El Pireo en Grecia, donde la disponibilidad de VLSFO es ya calificada como muy limitada por los operadores locales.










