
La crisis industrial de Salinetas ha llegado a las dársenas del Puerto de Las Palmas. Los talleres de reparación naval, calderería y mantenimiento mecánico de La Isleta operan con prudencia van a comenzar a notar problemas a no ser que hayan hecho acopio con anterioridad. La dependencia del anhídrido carbónico (CO2) procesado por Carburos Metálicos (integrante del llamado Cluster Marítimo de Canarias) y la subida de los costes en la red eléctrica afectan a la actividad de los astilleros auxiliares.
A modo de ejemplo, la planta teldense de la sociedad de capital portugués Verallia –la marca comercial es Vidrieras Canarias– ha suspendido su producción industrial durante ocho meses, con previsión de reabrir a finales de marzo de 2027. La empresa, participada por la matriz francesa Verallia, el grupo BWSA y algunos empresarios locales que quedan de cuando la sociedad era canaria, aprobó un ERTE para sus más de cien trabajadores debido al alza de fletes y la pérdida de mercado en el continente africano.
El cierre temporal de sus instalaciones interrumpió la entrega de CO2 excedente a la planta vecina de Carburos Metálicos. Esta filial de Air Products & Chemical, que suministra gases a la red hospitalaria y la industria insular, debe importar ahora el anhídrido carbónico desde el exterior. El Ejecutivo autonómico acordó a finales de julio aplicar el tipo cero en el AIEM a la importación de este gas. La medida busca evitar el desabastecimiento en la alimentación, las desaladoras, la hostelería y los talleres navales.
Incertidumbre en la soldadura portuaria
Para las empresas auxiliares del puerto, la disponibilidad y el precio de los gases técnicos inciden en sus costes operativos. Los trabajos de oxicorte, soldadura en cascos y reparación de plataformas requieren un flujo constante de mezclas de gases y CO2. Las pymes del sector siguen con atención el coste del transporte marítimo de este producto importado. Aunque la exención del AIEM estará vigente hasta la primavera de 2027, las variaciones en los fletes pueden trasladarse a las tarifas frente a otros puertos competidores del Atlántico.
Cargos en la factura eléctrica
Junto al suministro de gas, el sector afronta el incremento del recibo de la luz. Los datos del Observatorio del Coste de los Servicios de Operación indican que los cargos del sistema eléctrico para garantizar la estabilidad de la red subieron un 36% interanual hasta mediados de agosto, alcanzando los 3.360 millones de euros. El uso de centrales térmicas como respaldo ante la falta de adaptación de la red a las renovables supone un recargo del 8% para las pymes y del 13% para las industrias con alto consumo eléctrico, como la calderería y el corte por plasma. Patronales como AEGE y la CEOE han solicitado a Red Eléctrica mayor desglose de estos costes mientras los talleres del puerto buscan ajustar sus márgenes.










