
Mientras el Sahel se precipita hacia una reconfiguración de alianzas tras la salida de las tropas francesas de varios países de la región, España ha decidido acelerar su particular ofensiva diplomática en Mauritania. El encuentro mantenido este lunes entre el ministro de Defensa mauritano, Hanenna Ould Sidi, y el embajador español, Pablo Bárbara Gómez, no es un trámite protocolario más; es la confirmación de que Madrid considera a Nouakchot su pieza más crítica en el tablero de seguridad de África occidental. Ha habido detalles: la Universidad de Las Palmas ha enviado con la Armada Española material para la principal universidad mauritana.
Defensa y Geopolítica: La sombra de Pekín
La reunión en el Ministerio de Defensa mauritano, con la presencia del secretario general y el director de Relaciones Exteriores de Defensa, subraya una cooperación que ya trasciende lo retórico. España busca fortalecer las capacidades operativas de Mauritania en un momento de máxima tensión regional. Sin embargo, Madrid no está sola en este cortejo. La semana pasada, el ministro de Exteriores mauritano, Mohamed Salem Ould Merzoug, recibió por separado al embajador español y a su homólogo chino, Tang Zhongdong. Esta bicefalia diplomática evidencia el papel de Mauritania como el nuevo estado bisagra del Atlántico: un país que sabe jugar su valor estratégico ante una Unión Europea necesitada de estabilidad migratoria y una China interesada en expandir su huella en infraestructuras y recursos marítimos.
El BAM Furor y el músculo en Nouadibú
La cooperación ha pasado de los despachos al mar. El pasado mes de enero de 2026, la costa de Nuadibú fue testigo de maniobras navales conjuntas de alto nivel. La visita del Buque de Acción Marítima (BAM) Furor de la Armada Española fue el catalizador de una serie de entrenamientos tácticos destinados a mejorar la seguridad de la navegación.
Nouadibou no es un escenario elegido al azar. Es el epicentro de la actividad económica mauritana y un punto caliente para la vigilancia de los flujos hacia las Islas Canarias. Los ejercicios incluyeron visitas a la Academia Naval y la Primera Región Militar, enviando un mensaje claro: España está dispuesta a ser el principal «entrenador» y aliado tecnológico de las fuerzas navales mauritanas.
Esta alianza tiene una lectura económica directa. La seguridad marítima en la región es fundamental para:la protección del tráfico comercial que rodea la costa africana hacia Europa dado que Mauritania es el tapón necesario para aliviar la presión sobre la Ruta Canaria, un asunto que condiciona la política interior española y el flujo de fondos de la UE hacia el continente. Y es el reforzamiento de los vínculos militares con un país de la OTAN (vía España) asegura que el flanco sur de la Alianza permanezca dentro de la esfera de influencia occidental.
El Ejército mauritano ha confirmado que estas actividades buscan proteger los «intereses comunes». Esto se traduce en una garantía de inversión: sin seguridad en Nouadibou y Nouakchot, no hay desarrollo para el ambicioso proyecto de hidrógeno verde y pesca que las empresas europeas planean en la zona. España sabe que, en el siglo XXI, la defensa de sus fronteras comienza mil kilómetros más al sur.
Noticia escrita por José L. Jiménez. Editado y verificado por Pedro Marrero. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










