
La carrera por la presidencia de la Cámara de Comercio de Gran Canaria para 2026 ha tomado un giro inesperado, abandonando la previsión de una plácida continuidad hacia el director general Luis Padrón. La irrupción de nombres de peso como Vicente Marrero y José Mayor ha activado un escenario de estrés electoral en Las Palmas que obligaría a ir a las urnas. Este movimiento no se interpreta como una simple disputa por un cargo, sino como una estrategia de restauración del músculo empresarial frente a una institución cuya financiación depende en un 53% del Cabildo de Gran Canaria y que ha visto debilitada su influencia en foros críticos como la Autoridad Portuaria. El silencio de Padrón sobre las prospecciones de negocio en el Sáhara que defiende Fedeport es lo que ha dinamitado la paz del esquema de poder continuista que, en apariencia, era lo que se esperaba.
El regreso de Vicente Marrero, exlíder de Femepa y figura clave en la logística, se perfila como la respuesta de los sectores productivos a lo que consideran una «anomalía institucional»: la pérdida del asiento de la Cámara en el consejo del Puerto de Las Palmas en favor de Fuerteventura. Para sus partidarios, la salida de Marrero de los círculos directivos en 2024 fue un error táctico que dejó a la Cámara fragmentada y con una interlocución debilitada ante el puerto, el mayor activo económico de la isla. Marrero, actual miembro del plenario, encarna, según dijo a Canarymaritme un empresario del puerto de Las Palmas este lunes, la figura del «reunidor de consensos» capaz de centralizar la voz empresarial y eliminar el ruido de facciones menores que han ganado peso durante su ausencia.

Por otro lado, la figura de José Mayor emerge con una fuerza renovada tras ser ratificado como presidente de Oneport Canarias para el periodo 2026-2030. Su reciente consolidación al frente de la federación de operadores logísticos, respaldada por figuras de relevancia como Guillermo Ramos (Zamakona) y Javier Delgado (Canarship), le otorga una plataforma sólida basada en la defensa del tejido productivo real y con respaldo del Cabildo de Gran Canaria. Mayor ya comunicaría el pasado diciembre a miembros del plenario de la Cámara de su disposición a dar un paso al frente, presentándose como un defensor firme de los autónomos y pequeños empresarios, a quienes define como el verdadero motor de la economía regional frente a la creciente burocratización.
La lógica dice que Mayor quiere ocupar centros de poder directamente en el puerto de Las Palmas para poder legitimar la demanda histórica de la patronal que preside de disponer de asientes el consejo de las dos autoridades portuarias canarias dado que tiene cobertura regional así como en el consejo rector de Puertos Canarios, donde se sienta en representación de la Cámara de Gran Canaria Santiago de Armas (Lopesan se juega una operación de futuro con la salida de la cementera Ceisa del sur de la isla y ha renovado la concesión de Pasito Blanco).
El calendario hacia la meta de 2026 ya ha comenzado a descontar días tras la publicación de la Orden ECM/1382/2025 en el BOE. Con el 22 de enero de 2026 marcado como fecha límite para las reclamaciones censales, el sector empresarial apura los plazos para configurar una candidatura que garantice el reequilibrio portuario. El objetivo es claro: evitar que la Cámara de Gran Canaria sea una institución dividida en un momento en que los operadores internacionales consolidan su presencia en centros de poder del puerto de Las Palmas. La elección de 2026 decidirá si la institución continúa bajo una gestión administrativa o recupera un liderazgo con perfil empresarial con dirección del eje logístico de Las Palmas frente a la competencia regional.
Noticia escrita por Pedro Marrero desde la redacción en Tenerife. Editado y verificado por Gara Vega en Las Palmas. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










