
El mercado de suministro naval en el eje Europa-África refleja este lunes la volatilidad de un escenario geopolítico fracturado. En el nodo logístico de Canarias y el Estrecho, el diferencial Hi5 —la brecha entre el fuelóleo muy bajo en azufre (VLSFO) y el fuelóleo pesado (HSFO)— se ha ensanchado hasta alcanzar un margen de 28,50 euros por tonelada en una sola jornada. Este movimiento responde a un desplome de 21 euros en el combustible pesado frente al repunte de los destilados, consolidando un ahorro estratégico para las flotas equipadas con scrubbers que eligen los muelles españoles para su avituallamiento. Claves del mercado en euros (variación desde el viernes): VLSFO: Subida de 5,50 euros en Rotterdam y 7,30 euros en el Estrecho; LSMGO: Caída drástica de 65,30 euros en Durban; subida moderada de 11 euros en zona local; HSFO (Fuel pesado): Descenso de 21,15 euros, ampliando el beneficio para buques con depuradores.
La estabilidad operativa de los puertos canarios contrasta con la erraticidad de otros puntos de la ruta. Mientras en Durban (Sudáfrica) el gasóleo marino (LSMGO) sufría una caída de 65 euros, el mercado local en el archipiélago mantiene una correlación firme con los precios de referencia europeos. Esta previsibilidad posiciona a las islas como un refugio de suministro frente a la incertidumbre en el Mediterráneo oriental, donde puertos como Estambul lidian con fluctuaciones bruscas de precios y alertas meteorológicas por vientos de hasta 46 km/h.
El precio del barril de ICE Brent ha escalado hasta situarse en el entorno de los 99,10 euros, impulsado por el colapso de las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán. La cancelación de la misión diplomática de los enviados de la Casa Blanca a Islamabad ha eliminado cualquier expectativa de deshielo. A este bloqueo diplomático se suma el endurecimiento de la vigilancia militar en el Estrecho de Ormuz; el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, ha confirmado que el bloqueo a los buques que operan con Irán es «cada vez más fuerte», una medida que mantiene la prima de riesgo en niveles críticos pese al ligero aumento de las reservas de crudo en EE. UU.
Este contexto de tensión en los pasos estratégicos globales otorga una ventaja competitiva a la fachada atlántica. Los proveedores en los puertos canarios garantizan disponibilidad de todos los grados de combustible en un momento donde la logística en el Golfo Pérsico se vuelve impredecible. La reducción de la prima de precios en otros hubs respecto a la zona de influencia canario-gibraltareña confirma una tendencia: los armadores buscan seguridad en el suministro y transparencia en el coste, factores que el archipiélago logra sostener incluso con el crudo acechando la barrera psicológica de los 100 euros por barril.










