
El proceso de consolidación de Baleària en Canarias entra en su fase corporativa definitiva con el desmantelamiento de la estructura financiera que gobernaba el entorno de Naviera Armas Trasmediterránea. Los últimos registros oficiales confirman el cese en bloque de Sergio Vélez, responsable de FTI Consulting para el Sur de Europa, como administrador único de las sociedades instrumentales y operativas clave radicadas en Las Palmas: Caflaja, Terminales Marítimas Armas y Anarafe. Este movimiento registral formaliza la salida del equipo de reestructuración y marca la transferencia del control de la infraestructura portuaria hacia un nuevo mando industrial.
Vélez debió asumir el control en 2024 después de que la compañía marítima propiedad de JP Morgan, Barings, Cheney Capital, Bain Capital y Tresidor, despidieran consejero delegado que nombró en octubre de 2023. La salida de Kent S. Hagbarth, el exdirectivo de Maersk fichado para pilotar la nueva etapa de la compañía, después de que los fondos de capital riesgo se quedaran con la mayoría del capital por impago de la deuda, aceleró el principio del fin del capital canario en el transporte marítimo en las islas.
La salida definitiva de FTI Consulting de los órganos de administración de estas mercantiles. La entrada de la nueva dirección industrial unifica el mando operativo de una estructura que sostiene la conectividad marítima de más de 3,3 millones de pasajeros anuales y el tránsito crítico de más de 3 millones de metros lineales de carga rodada. El repliegue de Sergio Vélez clausura la etapa de la ingeniería financiera y abre paso a un escenario de concentración sectorial sin precedentes, donde Baleària asume la gestión total del negocio canario.
La sustitución de Vélez por José Vicente Herrero Gómez en la administración única de estas filiales estratégicas escenifica el fin del interregno financiero que tuteló al grupo naviero durante su fase de crisis y posterior ‘saneamiento’ del balance. Si bien bajo el liderazgo de Vélez se consiguió estabilizar el pasivo y devolver a la firma a un resultado de explotación (EBITDA) positivo en el ejercicio de 2023, la integración en el perímetro de Baleària desactiva el rol de los asesores de deuda. Las terminales y los activos insulares dejan de gestionarse bajo criterios de contingencia financiera para responder a la estrategia puramente naviera desplegada desde Dénia.
El cambio de control en filiales tan sensibles como la hipotecada Terminales Marítimas Armas adquiere una relevancia crítica en la batalla por el transporte marítimo de corta distancia y el cabotaje en el archipiélago canario. La gestión de los espacios portuarios y la logística de carga rodada en los muelles de las islas orientales representan el verdadero motor del negocio, un bastión histórico de Armas que ahora pasa a integrarse en los planes de optimización de flota y descarbonización de Baleària. Con este relevo administrativo, Baleària asume formalmente de manera directa la gestión de la infraestructura física en Canarias en detrimento de los fondos que estuvieron intentando que no se ahogara aunque antes del 1 enero de 2027 tiene que afrontar el pago de 127 millones de deuda.










