
¿Echamos un viaje, son 3.900 puntos en Iberia Plus y ya casi tengo la tarjeta negra? El contraste en la gestión de las grandes infraestructuras portuarias españolas empieza a cobrar tintes de comedia trágica. El café llega a los puertos en forma de grano verde, sin tostar y con un bajo contenido de humedad, lo que permite su transporte y almacenamiento durante largos periodos; procede principalmente de países productores de América Latina (Brasil es con 3,4 millones de toneladas el principal productor del mundo), África y Asia, y se mueve a granel o en sacos, en función del origen y del cliente final. Desde hace décadas el puerto de Las Palmas, mayormente, se inventa viajes de prospección para que el recinto grancanario sea hub del café, cacao, cereales de Brasil o soja de Argentina. Todo un bluf, Barcelona (PSOE), se hace con el negocio. El incluso almacenar kiwis de Australia olvidando que el mayor operador de kiwi de España es una empresa canaria.
Lo bueno de esto es que tendrán que buscar otro argumento para prospeccionar. Con dinero sobre la mesa, mientras los despachos oficiales de Las Palmas acumulan años de idilio epistolar, misiones comerciales difusas y un tierno ‘pastoreo’ institucional por esa misma América Latina que sigue sin traducirse en un solo grano de pimiento tangible para sus muelles, el Puerto de Barcelona demuestra cómo se ejecuta la verdadera colaboración público-privada. La capital catalana ha cerrado un acuerdo a tres bandas para levantar la terminal de café más avanzada y automatizada del sur de Europa a golpe de talonario institucional. Y sin estibadores de 8.800 euros neto al mes.
La operación barcelonesa, vehiculada a través de la joint venture Barcelona International Terminal (BIT) —formada por SGS y Empresas Masiques—, cuenta con una inyección pública de 30 millones de euros. De este montante, el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB) aporta 20 millones de euros y la Autoridad Portuaria los 10 millones restantes. El objetivo no es solo consolidar a Cataluña como el hub cafetero de referencia que ya domina el 80% del grano verde que entra en España, sino ejecutar una carambola de ordenación territorial que en las islas parecería de ciencia ficción.
Una infraestructura dividida al milímetro
La futura terminal se estructurará en varias áreas diferenciadas: una zona sur de 11.700 metros cuadrados destinada al tratamiento de café a granel; una zona norte de 8.000 metros cuadrados para la gestión de café ensacado; una marquesina de 6.700 metros cuadrados y un área de oficinas de 1.400 metros cuadrados. El traslado de BIT a este Tramo VI de la Ronda del Puerto, donde dispondrá de una parcela total de 53.380 metros cuadrados dotada de naves automatizadas con control constante de temperatura y humedad, no responde a un capricho estético. El movimiento es la pieza necesaria para liberar el muelle Álvarez de la Campa. En ese espacio desocupado, la multinacional estadounidense Viserion International, a través de su filial Elian Barcelona, ya ha colocado la primera piedra de una descomunal planta de proteína vegetal libre de hidrocarburos.
La inversión privada de Elian asciende a 200 millones de euros. Para 2028, las nuevas instalaciones permitirán al recinto catalán procesar 770.000 toneladas anuales, transformando las dependencias portuarias en el nodo estratégico de alimentación humana del sur de Europa. Todo ello, según detalla el consejero delegado de la firma, Andrés Martín, manteniendo la operativa actual al 100% durante los dos años que duren las obras e incorporando refrigeración exclusiva por agua marina no potable.
El arte de no hacer nada
La lección de eficiencia de la comunidad portuaria barcelonesa deja en una posición sonrojante a la estrategia canaria. En la península, el CZFB ha garantizado a BIT una concesión a 50 años manteniendo la ventajosa condición fiscal de Zona Franca Aduanera para asegurar la competitividad internacional de la mercancía. Al mismo tiempo, el Puerto recoloca su suelo industrial para generar valor añadido y reducir la dependencia europea de las proteínas importadas de China o Sudamérica.
Entretanto, en el enclave canario se prefiere continuar con la tradicional diplomacia del canapé y los viajes de cortesía transatlánticos. El pragmatismo que exhiben el CZFB y la Autoridad Portuaria de Barcelona para mover empresas, financiar traslados estratégicos y captar centenares de millones de inversión industrial evidencia el abismo que separa la gestión comercial de alta velocidad de la pura inercia burocrática. Barcelona se asegura el control del café y la proteína del futuro; Las Palmas, por su parte, continuará liderando el ranking de las delegaciones institucionales más viajadas del mapa portuario.










