La sentencia del Tribunal Supremo que tumba el límite de una licencia VTC por cada 30 taxis abre el recinto de La Luz a plataformas como Uber y Cabify, despojando al taxi de un feudo histórico en el traslado de tripulaciones y cruceristas. Al ser una sentencia del Supremo, el impacto va a llegar al Puerto de Tenerife capital. Otra cosa es que por cuestiones política en puertos de Las Palmas se decida bloquear las VTC en masa, pero jurídicamente eso tendría poco recorrido.
Desde 1920, el negocio de los desplazamientos por carretera en el puerto de Las Palmas ha respondido a una mecánica inamovible. Las consignatarias marítimas, encargadas del relevo de marineros, capitanes y técnicos de buques, así como de la operativa en tierra de miles de cruceristas en tránsito, dependían de forma casi exclusiva de las flotas locales del taxi. Sin embargo, el fallo del Tribunal Supremo que tumba las restricciones impuestas por el Cabildo de Gran Canaria y la Federación Regional de Taxis de Canarias (FEDETAX) para frenar la concesión de 200 nuevas licencias de Vehículos de Transporte con Conductor (VTC) altera de manera definitiva el mapa operativo del recinto portuario.
El revés judicial a la cláusula ultraperiférica
En el caso de Las Palmas, que donde tiene eco de forma directa la sentencia, la resolución del alto tribunal deja sin amparo legal el ratio de una autorización VTC por cada 30 taxis que regulaba la normativa canaria. El Supremo concluye que ni la condición de región ultraperiférica (RUP) consagrada en el artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), ni las alegaciones insulares sobre la capacidad de carga territorial o la gestión del espacio público acreditan la necesidad ni la proporcionalidad de limitar la competencia frente a la libertad de establecimiento garantizada por el artículo 49 del TFUE a raíz de las alegaciones de la mercantil Senza 2020 (Cabify), dejando claro que las particularidades insulares no justifican el blindaje cuantitativo de un sector protegido.
Flexibilidad operativa para el pasaje marítimo
Para las grandes firmas consignatarias y las operadoras de terminales de cruceros del puerto de La Luz, el desembarco masivo de plataformas como Uber o Cabify representa la irrupción de una flexibilidad operativa largo tiempo demandada. El modelo tradicional del taxi adolecía de graves rigideces para atender picos de demanda críticos: el movimiento simultáneo de tripulaciones tras semanas en alta mar o la llegada escalonada de más de 10.000 pasajeros en jornadas de escala múltiple de trasatlánticos. La posibilidad de programar traslados con tarifas cerradas, trazabilidad mediante tecnología de posicionamiento y facturación unificada directamente con corporaciones globales de transporte alinea la logística insular con los estándares exigidos por las armadoras internacionales.
Licitación corporativa y optimización de costes
En las empresas del puerto, el cambio de escenario se interpreta en clave de costes y competitividad. Hasta ahora, el transporte discrecional de marinería hacia el aeropuerto de Gran Canaria o los centros médicos de la capital estaba sujeto a las tarifas urbanas convencionales y a la disponibilidad aleatoria en las paradas del recinto. La llegada de flotas VTC profesionalizadas permite a las consignatarias licitar contratos de transporte a escala corporativa, garantizando vehículos de mayor gama para directivos de las navieras y furgonetas adaptadas para el traslado en grupo de las dotaciones de los buques.
Golpe estructural al caladero histórico del taxi
En el extremo opuesto, la pérdida del control exclusivo sobre el pasaje y la tripulación supone un golpe estructural para el sector del taxi en Las Palmas de Gran Canaria. El recinto portuario constituía uno de los caladeros de facturación más estables y lucrativos del gremio, con servicios directos de alto valor añadido hacia el aeropuerto o rutas turísticas por la isla. Por primera vez en la historia del puerto, los taxistas afrontan la competencia directa en un espacio donde la intermediación digital y la reserva previa se imponen sobre el uso tradicional de la parada. La apertura del mercado elimina la última trinchera corporativa del transporte en Gran Canaria, trasladando al eje logístico del Atlántico Medio una reconversión tarifaria y de servicio de la que las consignatarias emergen como las principales beneficiarias.










