
La montaña parió un ratón. El director comercial Hamilton y Cía (Grupo Transcoma, basado en Barcelona), Francisco González Sánchez, ha lanzado una enmienda a la totalidad contra el funcionamiento de la Asociación de Consignatarios y Estibadores de Buques de Las Palmas (Asocelpa), la histórica consignataria, pionera en el muelle, y cuestiona abiertamente la legitimidad interna de la patronal. Exige de forma categórica para esta patronal un puesto en el consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Las Palmas. En declaraciones a Infopuertos, ha mencionado también el caso de la derechona estibadora. Aunque sin citar directamente a ese grupo de interés, sentencia sobre la necesidad, «y aquí seguro que me van a matar— la liberalización de algunos servicios para abrir el puerto a la competitividad».
Para el comercial de Hamilton, no es admisible que la representación empresarial del puerto esté maniatada por estructuras que no responden al volumen de inversión real que se mueve en los muelles. En declaraciones a Infipuertos, el nudo gordiano del ataque de Hamilton reside en el reparto de poder dentro de la patronal. González Sánchez denuncia un sistema de voto igualitario que penaliza a los operadores estructurales en favor de firmas con presencia puramente testimonial. Transcoma desde 2018 es socia de la patronal Fedeport y es la primera vez que carga un trabajador de Transcoma carga contra una patronal potuaria. Los estatutos de Asocelpa prevén la expulsión de socios por razones de daño de imagen desde la organización a petición confindencial de alguno de sus integrantes con razones justificadas.
Rajada
«Estamos en torno a cuarenta y pocos consignatarios en el Puerto de Las Palmas y apenas media docena se acercan a Asocelpa como asociados activos. Creo firmemente en la necesidad de revisar nuestro pliego. ¿Sabe usted que en la actualidad existen consignatarios que atienden a menos de cuatro barcos al año, sin establecimiento portuario ni personal, y que su voto en las asambleas vale lo mismo que el de Hamilton, que invierte millones al año para atraer más armadores? Eso debemos, como mínimo, rebatirlo».
Para la dirección de Hamilton, la patronal no puede seguir sirviendo como escudo de «consignatarios de papel» mientras apenas seis empresas sostienen la actividad real del sector. La exigencia es tajante: revisar pliegos, digitalizar la gestión y exigir representatividad ponderada. Solamente desde esa fuerza real se podrá justificar la vuelta de las consignatarias al máximo órgano de decisión portuario. «Deberíamos volver a tener una silla en el consejo de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, donde se toman las decisiones que afectan de lleno a nuestro sector y a nuestra industria»
«Policía de balcón» y el ruido mediático en La Luz
El hacha de guerra del directivo de Transcoma no solo apunta hacia el interior de Asocelpa, sino también hacia la rumorología del muelle que intenta salpicar la estabilidad de los grandes grupos logísticos. Frente a los comentarios sobre la salud financiera de las operadoras o los movimientos concesionales (una filial de Transcoma está en concursal en Barcelona por una deuda de 50 millones de euros), el mensaje hacia los críticos externos es de un desdén absoluto.
«El puerto sale en prensa todos los días, incluso más que nuestra primera industria, pero parece que a algunos les gusta jugar con el puerto, lo que debería estar prohibido por ley […]. Deberíamos centrarnos más en crear oportunidades, en ayudar a nuestros jóvenes a incorporarse a un sector maravilloso que engancha a cualquiera que trabaja en él, y en ayudarnos entre las empresas, en lugar de estar todo el día hablando de si a este le va bien o a aquel le va mal. El puerto necesita ayuda y refuerzo positivo, no tanta «policía de balcón».










