
El granelero ruso Matros Shevchenko (OMI: 9574195) entró en Lomé el 1 de diciembre de 2025, salió el 8 de diciembre sin cargar y ha permanecido fondeado en alta mar. Esto sugiere que el barco esperaba una carga específica, probablemente uranio nigeriano. En tierra, la caravana de uranio permanece en la Base 101 de Niamey, sin orden de salida. El plan inicial de exportación vía Benín falló tras un intento de golpe de Estado el 7 de diciembre, lo que deja la ruta entre Burkina Faso y Togo como la opción más viable, aunque delicada diplomáticamente.
El material, extraído en Arlit y adquirido por Rosatom, podría terminar en la central nuclear de Zaporiyia, bajo control ruso. La operación ha sido cuestionada por Orano, que aún posee derechos legales sobre el yacimiento nigerino. El caso evidencia cómo Moscú usa sus bases como plataformas estratégicas para sus operaciones en el Sahel y su guerra en Ucrania.
Tránsito marítimo cerca de Canarias
En teoría, si Matros Shevchenko sale desde el puerto de Lomé puede navegar en aguas de influencia de Canarias en aguas internacionales, pero no puede usar los canales internos entre islas sin permisos de España y de la OIEA. Cualquier tránsito sería detectado por la Armada Española y control civil, y notificado a la UE. La Zona Económica Exclusiva (ZEE) de España se extiende 200 millas náuticas desde la costa y permite tránsito inocente de buques extranjeros. El Matros Shevchenko podría navegar cerca de Canarias sin violar soberanía, siempre que no entre en aguas territoriales (12 millas) sin autorización.
Antonov An-124: vuelos invisibles
Sin embargo, el diario italiano ‘Il Floglio’ sostiene que todo es un señuelo porque el avión Antonov An-124 (RA-82037) ha volado varias semanas entre Moscú y Niamey con transpondedor apagado, realizando al menos nueve escalas. Transporta uranio, empaquetado en tambores de hasta 400 kg, sin autorización de la OIEA. Este patrón aéreo permite evitar detección y asegurar transporte rápido hacia Rusia, con paradas estratégicas en Hmeimim (Siria) y al-Khadim (Libia) para repostaje y carga adicional.
Ruta terrestre y señuelo en Lomé
El uranio, según ‘Il Flogio’, ya salió de Somaïr en Arlit en 53 camiones escoltados por mercenarios rusos y fuerzas locales. Aunque la atención se centró en el Matros Shevchenko en Lomé, este buque era un señuelo, mientras la carga real seguía la vía aérea hacia Rusia. La operación se realiza pese a los derechos legales de Orano, con investigaciones francesas en curso por robo organizado al servicio de intereses extranjeros. Níger defiende su derecho a vender recursos naturales, pero la maniobra muestra la capacidad rusa para ejecutar operaciones complejas a larga distancia, controlando bases estratégicas en territorios sensibles y reforzando su influencia en el Atlántico Medio y el Sahel.
Si el buque pasa por aguas internacionales cerca de Canarias, España no puede impedir su tránsito. En alta mar o en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) española (hasta 200 millas), rige la libertad de navegación. No se puede detener ni desviar un buque extranjero solo por transportar uranio. Lo que sí puede hacer España es vigilar de cerca el paso, intercambiar información con la Unión Europea y aliados de la OTAN, y recopilar inteligencia sobre la operación.
Proximidad
En cambio, si el buque entra en aguas territoriales españolas (hasta 12 millas), España ejerce plena soberanía, aunque con la excepción del derecho de paso inocente. Este paso no sería inocente si transporta material nuclear sin autorización, no declara la carga o infringe sanciones internacionales. En ese caso, España puede exigir información, denegar el paso, ordenar la salida inmediata, interceptar o inmovilizar el buque, y activar protocolos del Consejo de Seguridad Nuclear.
El uso de los canales entre islas Canarias sería directamente ilegal sin permisos expresos. Estos canales son aguas interiores, y transportar uranio allí requiere autorización de España y de la OIEA. Cualquier intento de tránsito por estas vías sería detectado, interrumpido y sancionado. En la práctica, la estrategia española sería principalmente de vigilancia y control. Mientras el buque permanezca en aguas internacionales, no se intervendría, pero se estaría preparado para una interdicción inmediata si se acercara a aguas territoriales. El mensaje estratégico es claro: España no bloquea el tránsito, pero tampoco pierde de vista operaciones de alto riesgo en su proximidad.










