
Comunistas africanos. El Gobierno de Senegal ha ejecutado este jueves el movimiento más agresivo en su política de recursos naturales desde la llegada al poder del nuevo ejecutivo. El primer ministro, Ousmane Sonko, anunció este jueves la recuperación total del control sobre el bloque de gas Yakaar-Téranga, el activo más prometedor del país. Tras alcanzar un acuerdo para la retirada conjunta de la estadounidense Kosmos Energy y la estatal Petrosen de la licencia actual del bloque Cayar, el control de la explotación pasará exclusivamente a manos de Petrosen. La operación se ha saldado sin compensaciones financieras por parte del Estado senegalés, un resultado que Sonko califica como una «gran victoria histórica».
La nacionalización de Yakaar-Téranga supone la culminación de una batalla política de una década contra los acuerdos firmados durante el régimen de Macky Sall. Sonko ha calificado las condiciones de las adjudicaciones previas —otorgadas originalmente a Frank Timis— como «sumamente opacas», vinculándolas a un saqueo de los activos nacionales. La nueva licencia, que se formalizará mediante decreto ministerial, busca asegurar que la cuenca sedimentaria sirva de motor para el suministro interno de gas natural, un pilar que el ministro Birame Souleye Diop ya adelantó en diciembre de 2025 como eje central de la soberanía energética del país.
El mercado energético observa con cautela el mensaje enviado desde Dakar. «Otros seguirán el ejemplo», advirtió Sonko en una declaración que pone bajo sospecha todos los contratos de hidrocarburos vigentes en Senegal, incluyendo el bloque Saint-Louis compartido con Mauritania. Esta política de renegociación forzosa busca revertir lo que el actual gobierno considera una entrega del patrimonio nacional a intereses extranjeros bajo condiciones desfavorables. Para las multinacionales del sector, el precedente de una retirada «sin compensación» en un bloque de tal magnitud altera radicalmente el perfil de riesgo de inversión en la región.
El control de Yakaar-Téranga otorga a Senegal una capacidad de maniobra inédita en la gestión de sus recursos. Al desplazar a socios internacionales de la toma de decisiones, el Gobierno apuesta por un modelo de explotación autárquico que prioriza la seguridad energética nacional sobre el retorno rápido de los inversores externos. El éxito de esta estrategia dependerá ahora de la capacidad técnica de Petrosen para desarrollar infraestructuras complejas en aguas profundas sin el respaldo financiero y operativo de los gigantes del sector, en un momento donde el escrutinio sobre la transparencia de los nuevos acuerdos será máximo.










