
Los puertos de Canarias navegan por una realidad de fortunas divergentes. Los datos publicados por el Instituto Canario de Estadística (ISTAC) para el mes de marzo revelan una contracción del 12,9 % en el volumen de pasajeros que utilizaron los puertos del Estado en el archipiélago. El total de viajeros descendió a 535.927, frente a los 614.974 del año anterior, evidenciando un enfriamiento en el tránsito interinsular tradicional a pesar del auge en el segmento del lujo.
La industria de los cruceros se mantiene como el principal motor de crecimiento, operando de forma desacoplada de la caída general en el movimiento doméstico. Más de 636.500 cruceristas transitaron por las islas en marzo, un salto significativo respecto a los 549.728 registrados en el mismo periodo de 2025. Esta expansión estuvo liderada por los grandes nodos orientales; el Puerto de La Luz en Las Palmas experimentó un repunte del 54,7 % en llegadas, mientras que Arrecife, en Lanzarote, le siguió con una ganancia del 35,8 %. Por el contrario, enclaves menores como El Hierro y La Gomera sufrieron colapsos de doble dígito en sus cifras de visitantes.
En el mercado del transporte regular, Los Cristianos y Santa Cruz de Tenerife mantienen su estatus como la columna vertebral logística del archipiélago. El primero de ellos concentra ya a uno de cada tres pasajeros que se mueven por las infraestructuras estatales. Este cambio en los patrones de viaje ha golpeado con especial dureza a La Palma, cuyo puerto principal registró una caída del 33,6 % en el tráfico, lo que sugiere un recalibrado de la demanda local y de la conectividad marítima.
El rendimiento de la carga ofrece una señal más robusta de la actividad económica. El tráfico de contenedores, medido en TEU, aumentó un 11,2 % hasta alcanzar las 187.473 unidades. El Puerto de La Luz continúa consolidando su dominio como la potencia de transbordo de la región, gestionando el 70 % de todo el comercio de contenedores en las islas. La instalación registró un incremento interanual del 17,8 % en sus volúmenes, reflejando su posicionamiento estratégico en el corredor del Atlántico Medio.
El sector logístico enfrenta mayores fricciones en el segmento de vehículos en régimen de pasaje. El transporte de vehículos cayó un 6,6 %, con 172.890 unidades movilizadas a través de los puertos del Estado, en comparación con las más de 185.000 del año previo. Este retroceso en el movimiento de vehículos, sumado a la caída en el número de pasajeros regulares, apunta a un debilitamiento generalizado de la movilidad regional interna, incluso mientras el comercio marítimo internacional y el turismo de cruceros alcanzan nuevos máximos.










