
La firma de la alianza estratégica entre Moeve (antigua Cepsa) y la portuguesa Galp este 2026 ha redibujado el mapa del repostaje en el Atlántico Medio. Al fusionar sus operaciones de refino y ventas, las dos compañías han creado un gigante con una capacidad de 710.000 barriles diarios. Esta operación no es solo un movimiento contable en los despachos de Madrid y Lisboa; es un blindaje logístico para los puertos de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, que ahora cuentan con un proveedor con una escala sin precedentes en la región. El objetivo de esta fusión en Canarias es hacerle daño al negocio futuro de Naturgy en Tenerife y Minerva Bunkering en Las Palmas. Esta última acaba de renovar la concesión de Las Palmas quince años. Este mes de febrero Cepsa ha designado a un nuevo director regional para Canarias, Carlos Giener.
La batalla por el control del Atlántico
La integración de las refinerías de San Roque, La Rábida y Sines (Tenerife cerró la suya y, paradojas de la vida económica, ahora un socio de Cepsa allí produce lo qye vendrá a Canarias) funciona ahora como una sola maquinaria de suministro orientada a las rutas que cruzan hacia West Africa. Este movimiento busca proteger el negocio del bunkering frente a la presión de nuevos actores internacionales, como la gigantesca refinería de Dangote en Nigeria o la llegada de excedentes de India y Oriente Medio. Al unir fuerzas, Moeve y Galp aseguran que los puertos canarios sigan siendo la gasolinera preferente del Atlántico, garantizando el flujo de productos como el fueloil y el gasóleo marino con una logística mucho más competitiva.
Un mercado de consumo que no frena
A pesar de las previsiones de caída por la transición energética, la demanda de combustibles en la Península y Canarias sigue rompiendo techos. En 2025, el consumo de gasolina creció un 8%, impulsado por un sector turístico que ha batido todos los récords y una flota de vehículos que, aunque sea híbrida, sigue dependiendo del surtidor. Para las Islas, esto significa que la infraestructura de almacenamiento y distribución de la nueva entidad fusionada se convierte en una pieza clave para evitar tensiones de suministro y mantener la estabilidad de precios en un entorno de exportación cada vez más agresivo.
El Puerto de La Luz y Tenerife en el centro del tablero
Para el sistema portuario canario, la relevancia de San Roque —especializada en combustibles marinos— y la capacidad de hidrocraqueo de Sines y La Rábida suponen una garantía de calidad y trazabilidad. La red fusionada no solo suministra a los barcos que atracan en las Islas y permitirá que el combustible que sale de las refinerías ibéricas llegue directamente a los depósitos de los buques en Canarias sin depender de intermediarios o mercados externos volátiles.
El futuro: del fueloil a las moléculas verdes
El acuerdo también pone la mirada en el largo plazo para que Canarias no pierda el tren del repostaje sostenible. Mientras Moeve avanza en Huelva con su planta de biocombustibles de segunda generación, Galp hace lo propio en Sines con el diésel renovable (HVO) y el combustible de aviación (SAF) que se quiere emplear en el aeropuerto de Las Palmas.
Noticia escrita por Gara Vega. Editado y verificado por Pedro Marrero. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










