
Hay noticias que exigen ser contadas con calma, porque detrás de ellas subyace el tiempo, la constancia y un ingente trabajo colectivo. Tras años de esfuerzos sostenidos para que el Puerto de Granadilla cumpla el rol estratégico para el que fue concebido, las acciones comerciales y la captación de empresas comienzan a traducirse en avances tangibles. La consolidación de este proceso no es solo un logro administrativo, sino un incentivo para todo el sistema portuario regional.
En este escenario, Pedro Suárez, presidente de Puertos de Tenerife, ha expresado este martes su satisfacción tras la aprobación de esta actuación clave, calificándola como una obra “definitoria que permitirá generar en torno a treinta hectáreas adicionales de superficie en la dársena sureña y, sobre todo, dotar a la infraestructura de todos los servicios portuarios propios de un puerto plenamente operativo”. No se trata simplemente de un proyecto constructivo más; la culminación del muelle de Ribera es el paso necesario para dotar a la infraestructura de la operatividad requerida por el mercado global.
Suárez ha sido tajante al señalar que “la falta de finalización del puerto condiciona actualmente la disponibilidad de atraques y limita su operatividad”. En este sentido, el titular de la Autoridad Portuaria explicó que la ejecución completa del muelle de Ribera, junto con la nueva explanada que se generará y que se sumará a la ya existente de similar superficie, “supone un paso fundamental para atraer nuevas inversiones que contribuyan a diversificar la economía regional”.
El mensaje es nítido es que habrá una infraestructura incompleta es una infraestructura que restringe su capacidad de negocio y ahuyenta oportunidades reales de inversión. Completar el muro del muelle y generar la nueva yarda no es un detalle técnico menor, sino el punto de partida para generar confianza en el mercado y atraer nuevos tráficos. Esta hoja de ruta se alinea con la reciente decisión de modificar el marco de planificación en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, respondiendo a una lógica de sistema para organizar usos y redistribuir capacidades de forma coherente.
El presidente de Puertos de Tenerife señaló que la licitación de las obras será elevada durante el mes de marzo al consejo de administración del organismo, responsable de su aprobación y posterior convocatoria del concurso. Una vez el proyecto sea publicado en la Plataforma de Contratación del Estado, el procedimiento administrativo tiene como objetivo culminar con la adjudicación de los trabajos en el mes de septiembre, cerrando así el ciclo de una obra clave para proyectar valor a largo plazo en el sistema portuario canario.
Noticia escrita por Raquel Molina. Editado y verificado por Pedro Marrero. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.










