
La estrategia energética de Mauritania atraviesa un momento crítico tras el colapso parcial de las obras de expansión del complejo de almacenamiento de hidrocarburos de Nuakchot. El incidente, desencadenado por débiles precipitaciones registradas a finales de julio de 2026, dejó al descubierto graves fallos en la infraestructura en construcción ejecutada por Addax Energy —filial del grupo suizo Oryx Energies con base en el puerto de Las Palmas—, una obra de 100.000 metros cúbicos adjudicada en octubre de 2023 y destinada a mitigar el déficit de capacidad de reserva de la nación sahariana.
El siniestro ha reactivado una tormenta política en el Parlamento mauritano. Diversos sectores de la oposición, liderados por el diputado El-Id Ould Mohamed, han exigido la constitución inmediata de una comisión parlamentaria de investigación para fiscalizar las licitaciones públicas otorgadas a Addax, calificando el proceso de «crimen contra el pueblo» motivado por un diseño de pliegos técnicos a medida. Las denuncias señalan que representantes de la propia firma suiza habrían intervenido directamente en la redacción del cuaderno de cargas, eliminando cláusulas restrictivas que habrían impedido su calificación para el contrato de construcción y suministro exclusivo.
¿Monopolio operativo y opacidad en el suministro desde Las Palmas?
El incidente sobre el terreno añade tensión a la controversia por el acuerdo suscrito entre la eléctrica estatal SOMELEC y Addax Mauritania. La firma multinacional mantiene el monopolio práctico del abastecimiento de productos refinados (diésel, fueloil y gasolinas) en Mauritania, un mercado donde la fragilidad logística y la escasa capacidad de almacenamiento histórico han actuado como barreras de entrada para otros operadores internacionales.
La revelación de acuerdos paralelos y sin luz pública para alimentar las centrales térmicas nacionales ha encendido el debate sobre el margen de maniobra del Estado frente a un único comercializador privado. Aunque los defensores del contrato sostienen que la infraestructura logística global de Oryx/Addax ha evitado desabastecimientos mayores en periodos de volatilidad internacional, la falta de competencia expone a la economía mauritana a elevados riesgos de dependencia de precios, plazos de pago y continuidad operativa.
El choque entre la transición del gas y la brecha del refino
El escándalo estalla en pleno periodo de transición energética para Mauritania. Pese a que el país proyecta su futuro económico en la explotación del megayacimiento de gas natural offshore Greater Tortue Ahmeyim (GTA) —desarrollado por BP, Kosmos Energy y la estatal SMHPM— y en incipientes planes de hidrógeno verde, la matriz energética de uso cotidiano continúa atada al fueloil y al diésel importados.
La parálisis de la nueva infraestructura de almacenamiento compromete los planes oficiales para reducir la vulnerabilidad de la cadena de suministro antes del relevo progresivo hacia la generación por gas. En caso de nuevos retrasos o revisiones judiciales a los contratos de Addax, Mauritania se enfrenta a una severa rigidez operativa, donde la logística de desvío de buques desde depósitos secundarios regionales (como los ubicados en Senegal o los puertos hubs del Atlántico Medio como Las Palmas) acabará encareciendo la factura energética nacional.
Ramificaciones en la logística del Atlántico Medio
El deterioro de la credibilidad técnica y el control contractual en Nuakchot retumba en la fachada atlántica africana y en los nodos logísticos conexos, como las Islas Canarias. Los recintos portuarios de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife y las plataformas de bunkering del Estrecho de Gibraltar actúan tradicionalmente como puntos de fondeo, avituallamiento o descarga de contingencia para buques cisterna dedicados al tráfico de productos refinados hacia África Occidental.
La eventual apertura de investigaciones parlamentarias y la posible renegociación forzada de los términos de suministro de Addax en los próximos meses forzarán un reordenamiento de los flujos de adquisición de hidrocarburos en la región. Para los inversores y socios internacionales, el desenlace de esta crisis medirá la capacidad del Gobierno mauritano para equilibrar la urgencia del suministro energético inmediato con la exigencia de transparencia legal e independencia estratégica.










