
La arquitectura de Internet no se construye sobre el presente, sino sobre apuestas a dos décadas vista. Séverine Legrix de la Salle, vicepresidenta de RSC y Comunicación de Orange Wholesale, ha confirmado el lanzamiento del proyecto Via Africa, un nuevo sistema de cable submarino que recorrerá la fachada atlántica para unir Europa con Sudáfrica. La iniciativa, formalizada mediante un protocolo de acuerdo, integra una alianza estratégica entre Orange Group, Canalink (filial del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables de Tenerife), GUILAB, International Mauritania Telecom, Orange Côte d’Ivoire, Sonatel y Silverlinks.
Este despliegue no es una mera ampliación de ancho de banda. Representa la creación de una infraestructura de soberanía digital en el continente que registrará el mayor crecimiento numérico de las próximas décadas. El proyecto Via Africa contempla puntos de amarre críticos en Mauritania, Senegal, Guinea, Costa de Marfil y Nigeria, extendiéndose hasta el cono sur del continente. Para los operadores implicados, la meta es ofrecer una conectividad resiliente y diversificada que responda a la aceleración de la demanda de datos en el África subsahariana y el Sahel.
El papel estratégico de Canalink y el nodo canario
La inclusión de Canalink en el consorcio reafirma la posición de las Islas Canarias como el «puerto seco» de los datos en el Atlántico Medio. La participación de la firma tinerfeña en un proyecto de esta magnitud, junto a la división mayorista de Orange, sitúa al Archipiélago en el centro del corredor digital que conectará Londres con Ciudad del Cabo en nanosegundos. Esta ruta atlántica busca ofrecer una alternativa de baja latencia a los sistemas actuales, reforzando la seguridad de las comunicaciones entre Europa y las economías emergentes de África Occidental.
Legrix de la Salle subraya que estas decisiones se toman con una antelación de 20 o 25 años. «Se trata de tender cables bajo los océanos cuando nadie imagina todavía el tráfico que transportarán», afirma la directiva. La firma de este protocolo de acuerdo es, en sus palabras, la «primera piedra» de una infraestructura que dibujará las comunicaciones intercontinentales del futuro.










